EFEValència

Un proyecto educativo denominado díde permite identificar en solo unos minutos las dificultades de aprendizaje, desarrollo, comportamiento y emocionales que pueden afectar a un menor, sin su intervención y solo a través de cuestionarios digitales que contestan padres y docentes.

Esta plataforma pionera de detección temprana, creada hace un año y medio por la empresa valenciana Grupo VS, recoge automáticamente información procedente del entorno del menor, facilitando una visión global del perfil de niños y adolescentes de 2 a 18 años para poder intervenir lo antes posible.

Lo hace a través de 35 indicadores que influyen en el aprendizaje, el desarrollo, la emoción y el comportamiento del menor y que permiten conocer sus necesidades reales y llevar a cabo la evaluación y el diagnóstico.

Se trata de indicadores relacionados con la emoción y el comportamiento como la desadaptación escolar o familiar, la baja tolerancia a la frustración, la atención e impulsividad, la conducta desafiante, la desobediencia, la baja autoestima o las nuevas tecnologías.

También están vinculados con el desarrollo, en aspectos como el acoso escolar o ciberacoso, la visión, la audición, la psicomotricidad o el desarrollo del lenguaje;, y con la educación en temas como el aprendizaje de la escritura, la lectura o el cálculo, la memoria o el razonamiento verbal, entre otros.

Alberto Ramírez, socio fundador de la empresa y primer ejecutivo del proyecto díde, asegura a EFE que en España, donde un orientador educativo tiene un ratio de entre 400 y 1.300 niños, se puede tardar hasta dos años en tener un diagnóstico, mientras que con esta herramienta, "desde el minuto uno los padres saben qué hacer".

"La detección actual es muy lenta, con un alto coste económico y sacando al niño del aula", afirma Ramírez, que añade que por 15 euros los padres y docentes pueden acceder a 14 de los 35 indicadores y contestar de forma telemática a 85 preguntas.

"Los resultados son inmediatos, con un informe que ofrece una visión global del perfil del menor para incidir en sus necesidades y que incluye pautas de orientación para actuar desde el minuto uno", afirma Ramírez.

Según indica, "por primera vez los gobiernos y las escuelas van a tener disponible su 'bigdata' para tomar en tiempo real las medidas educativas según las necesidades de sus estudiantes", y subraya que se trata de un proyecto "con un alto impacto social y que puede ayudar a reducir el fracaso y abandono escolar y las tasas de repeticiones.

Hasta ahora se han realizado a través de esta plataforma cerca de 3.000 estudios y en los mil primeros las dificultades más encontradas han sido las de aprendizaje del cálculo (13,4 %); razonamiento numérico (10,6); razonamiento verbal (8,8 %); memoria (7,8 %) y desadaptación escolar (6 %).

Este proyecto educativo valenciano ha superado la primera fase del programa europeo Horizonte 2020, el cual se define como una oportunidad única para fomentar la investigación y la innovación en las empresas de la Unión Europea, y el próximo miércoles se presentará a la segunda fase.

Los fondos Feder del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), la Agencia Estatal de Innovación que asesora, financia e internacionaliza los proyectos empresariales de I+D+i de empresas y entidades españolas, permitieron el desarrollo de díde tras cinco años de investigación.

Este proyecto está avalado por los colegios oficiales de psicología, pedagogía y psicopedagogía de la Comunitat Valenciana, la Junta de Extremadura, la Consejería de Educación de Castilla y León, la Asociación Española de Centros Privados de Enseñanza (ACADE), la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (COPOE) y Microsoft Educación en España.

Díde, una plataforma que "une en un mismo proyecto a toda la sociedad", según Ramírez, tiene tres versiones: para familias y empresas; para profesores, colegios, institutos y administración pública; y para gabinetes privados, universidades u hospitales.