EFEValència

La música pop es el arte con mayor poder de evocación y para justificar esa máxima, el periodista musical Carlos Pérez de Ziriza ha escarbado entre sus recuerdos familiares, sentimentales, laborales, políticos o geográficos para rememorar cronológicamente de 1989 a 2018 con 30 canciones que le han marcado.

En una entrevista con EFE, admite que su nueva crónica generacional "No olvides las canciones que te salvaron la vida" (Ed. Efe Eme) es, más que una autobiografía, un "estriptis emocional" donde la música es la excusa para poner en orden treinta años de viajes, trabajos, parejas y altibajos, cada uno con su tema: de Pixies a Beyoncé, pasando por B-52's, Patti Smith o REM.

Es una metódica amalgama sociomusical pero no una mera colección nostálgica de canciones favoritas, pues Pérez de Ziriza (Madrid, 1973), crítico de medios como El País, Efe Eme, Mondosonoro o Á Punt, también recupera malos recuerdos sonoros que le marcaron en algún momento de su edad adulta.

Por ejemplo, el famoso "Saturday night" de Whigfield con el que se pregunta cómo una pieza "bobalicona" e "insufrible" de baile como aquella pudo tener la enorme repercusión popular de que gozó, sobre todo en España, allá por 1994.

Por sus páginas hay grupos y solistas pop, rock y electrónicos, la mayoría "indies": desde New Order, Los Planetas y Death Cab for Cutie hasta Teenage Fanclub, La habitación roja, Richard Hawley, Sr. Chinarro, David Sylvian, Chucho, Franz Ferdinand, Kings of Convenience, El niño gusano, Primal Scream, Wilco, Destroyer, Arcade Fire, León Benavente, The National o Nick Cave.

Todos ellos le sirven para disertar, siempre en primera persona, sobre momentos puntuales de su vida y explicar al lector por qué recuerda tan claramente esa música con un episodio anual de su madurez y evolución como hijo, amigo, estudiante, novio, periodista, padre, votante o DJ.

Pero no se refugia en grandes éxitos de esos grupos o solistas, sino en canciones que, en su walkman primero y su discman después, el radiocasete del coche o la minicadena doméstica, sonaban sin parar y quedaron asociados a pasajes clave de su vida.

También sirven al autor para repasar tres décadas de cambios sociales, políticos, culturales o deportivos en España y el mundo anglosajón, y para explicar desde el auge de los festivales de verano hasta la forma de comprar y consumir música, la precariedad del sector periodístico o la evolución del ocio juvenil nocturno.

Y el título del libro, para rizar el rizo, enlaza directamente con un verso de "Rubber ring", de The Smiths, el grupo de cabecera del autor y que, paradójicamente, no ha querido incluir en su retahíla autobiográfica sonora "por respeto" a la obra del cuarteto de Manchester, aunque les cita hasta en siete ocasiones a lo largo de todo el libro, aparte de las cuatro de Morrissey.

"Sería injusto dedicarles un solo capítulo" pues el legado de The Smiths es "una filosofía de vida, una estética, mil cosas. Sería reduccionista y previsible", justifica el autor de obras como "Tres minutos de magia. Una historia del power pop y la new wave", "Indie y rock alternativo" y "Fragmentos de una década. Tendencias, transformaciones y claves del rock del nuevo milenio".

Confiesa a EFE que decidió recurrir a la narrativa en primera persona como necesidad tras escribir varios libros de corte enciclopédico y analítico; una respuesta emotiva y subjetiva donde, según cuenta, se despojó de cualquier atisbo de vergüenza para ofrecer al lector un almanaque vital con hilo musical.

Precisamente esa banda sonora puede escucharse también en Spotify en una lista de reproducción donde Pérez de Ziriza ha reunido 29 de los 30 temas del libro, pues "Fever breaks", de su admirada Michelle Shocked, es pieza de coleccionista y no se halla en ninguna plataforma musical. Es el privilegio de atesorar música en formato físico, la que acompaña siempre aunque no vaya internet.

Carlos Bazarra