EFEAlicante

La 'locura' de someter al agotamiento el cuerpo y la mente de una artista mediante el acto de dibujar sin parar durante varios días, con el propósito de explorar los límites del cerebro durante el proceso creativo.

Ese es el reto que se ha marcado la polifacética artista Olga Diego (Alicante, 1969) a partir de las 12 horas del próximo 16 de enero en el espacio 'Scan Project Room' de Londres, en una acción que ha denominado "Transcription" y que podrá ser seguida en directo o desde cualquier rincón del planeta vía streaming.

En una entrevista concedida a Efe, Olga Diego ha relatado que prevé dibujar entre tres y cuatro días (noches incluidas) "sin descanso y hasta llegar a la extenuación" para ofrecer un "desnudo mental, un salto sin red y la visualización en tiempo real de la mente puesta al límite".

Un equipo de entre ocho y diez personas, uno de ellos médico, transmitirá este experimento artístico por Internet a través de "https://transcriptionscan.blogspot.com.es/", y dará logística a la alicantina para que no le falte material y alcanzar su objetivo sin molestias.

Con grafitos, tinta, alguna acuarela, una silla y una mesa, Diego se encerrará en una estancia rectangular de 5,5 metros de largo por 3,3 de ancho y dibujará en el suelo, paredes y material de mano sin una idea prevista de antemano, aunque será casi todo en blanco y negro.

Dejará que la inspiración le llegue y las ideas vayan fluyendo por sí mismas para plasmarlas sobre un papel que ha fabricado ella misma en su taller de Alicante con una fórmula que prefiere no desvelar, solo acompañada por música clásica y de jazz.

"Me interesa descubrir lo que la mente es capaz de crear cuando no hay límites de tiempo y cuando se alcanza el agotamiento físico", ha subrayado antes de comentar que "normalmente nadie se plantea trabajar sin un límite temporal".

El resultado de su acción será una "transcripción" de su cabeza al papel mediante el dibujo partiendo de un inicio "con una mente fresca y un cuerpo descansado" y pasando por "los momentos confusos y de exhaustividad donde surjan las dudas, el desequilibrio, el miedo, las pesadillas y las obsesiones" hasta llegar al desenlace final donde caerá "rendida, tal vez intentando articular los trazos de su último dibujo".

Una vez que comience el experimento, nadie podrá interactuar con ella, y está previsto que coma e, incluso, haga sus necesidades fisiológicas con un papel y lápiz en la mano y siempre filmado con una cámara sobre la cabeza.

"Me tomo este experimento artístico sin esquemas preestablecidos ya que me doy libertad para ver por dónde va la mente", lo que le debería llevar a "unos resultados que habrá que analizar posteriormente".

Aunque su trayectoria como dibujante es marcadamente figurativa, Diego desconoce si en los momentos de profundo cansancio su estilo derivará en más abstracto o, por el contrario, en aún "más automático".

Tampoco sabe el límite físico de su capacidad creativa pero calcula que podrá superar sin demasiado problema las dos primeras noches, y cree que el reto será llegar a la tercera.

Se le ocurrió este proyecto en un viaje desde Pamplona a Alicante con parada en Madrid, donde tras no dormir alguien le pidió que hiciera un dibujo.

No se trata de la primera performance de esta artista rompedora que ha estudiado Bellas Artes en València y Altea (Alicante) y que, además del dibujo, cultiva la escultura con circuitos electrónicos gracias a sus conocimientos de ingeniería.

En este aspecto, Diego invirtió tres años en el diseño de un globo aerostático cuadrado construido con plásticos y precintos transparentes, con los que llegó a volar durante más de 30 minutos en la playa ilicitana del Carabassí, y el interés por este artefacto le ha llevado recientemente a impartir clases durante seis meses en la Universidad de California, interesados en sus habilidades.

Antonio Martín