EFEValència

El concejal de Compromís en el Ayuntamiento de València Sergi Campillo (València, 1978) confiesa en una entrevista con la Agencia EFE que hizo coincidir la boda con su marido con la visita del papa para reivindicar que la sociedad es plural, que de pequeño devoraba los documentales de animales y que escuchar a Concha Piquer le evoca a su abuela.

PREGUNTA: Como doctor en Biología ¿es más de mascotas o de plantas?

RESPUESTA: Siempre he sido más de animales en cuanto a observación de la naturaleza, pero dentro de casa tengo plantas, porque no son tan exigentes: hay que regarlas de vez en cuando y podarlas, y lo hago como relax.

P: Es un reconocido activista LGTB desde su juventud. ¿Qué fue más complicado, salir del armario o enfrentarse al primer pleno municipal?

R: Salir del armario. Siempre es un paso importantísimo de la vida de una persona. Cuando lo hice hace veinte años no estaba tan visibilizado, había falta de referentes. Pero es verdad que en un pleno te pones nervioso. En el primero me temblaron las manos, pero está bien que tengas respeto por las instituciones.

P: La boda con su marido fue el mismo día de la visita del papa Benedicto XVI a València en 2006. ¿Fue un acto reivindicativo?

R: Fue un acto de amor, pero también fue un acto político de reivindicación. Aquí teníamos a la derecha más retrógrada gobernando y coincidió con la visita del papa Ratzinger, especialmente beligerante con las personas LGTB. Hicimos coincidir nuestra boda con la misa del Encuentro Mundial de las Familias para mostrar al mundo que València era una sociedad diversa, plural y tolerante.

P: ¿Practica 'mindfulness' en cualquier sitio o en un lugar aislado?

R: Es como una especie de meditación, es vivir y poner tu mente en el presente, no tanto en el pasado ni en el futuro. Soy una persona muy nerviosa y la meditación me viene bien para bajar el ritmo. Lo suelo practicar en casa, pero la naturaleza es también un lugar perfecto para conectar contigo mismo.

P: ¿Por qué estudió Biología?

R: Soy un amante de la naturaleza. Cuando era pequeño me pasaba horas y horas viendo documentales de animales en la televisión, ya tenía muy claro que iba a ser biólogo. Me gustan los megavertebrados carismáticos, los grandes carnívoros.

P: ¿Se defiende en la cocina?¿Cuáles son sus platos favoritos?

R: Si hay que hacer un huevo frito, se hace, pero no me defiendo nada en la cocina, y además es mi marido al que le gusta cocinar. De todas formas, con la vida que llevamos, comemos y cenamos mucho fuera. Me gusta mucho el arroz al horno que hace mi madre y el arroz con costra de mi marido, que es de Elche y es típico de allí.

P: ¿Cine o teatro?

R: Me gusta todo el arte y disfruto mucho con el cine, pero siempre he pensado que una buena obra de teatro te impacta emocionalmente y, cuando conectas, me parece brutal. Hace muchos años vi en el antiguo Espai Moma "84 Charing Cross Road", de Isabel Coixet, y me impactó, y recientemente me ha encantado el musical valenciano "Tic Tac".

P: ¿Le gusta la lectura?

R: Me gusta e intento leer. Me apasiona la novela histórica. Con el último libro de Ken Follet, "Una columna de fuego", se me hacían las tres de la mañana. También me gustó "Sobre las ruinas de la ciudad rebelde", de Carlos Barros, un novela histórica ambientada en València en la época de la Guerra de Sucesión.

P: Para viajar, ¿prefiere mochila e improvisar, o maleta y todo organizado?

R: Depende del momento, he hecho un poco de todo. Hasta ahora el viaje más divertido, por lo que supuso de aventura, fue coger una furgoneta con mi marido y dos amigos más y recorrer toda Escocia durante veinte días: dormíamos en la furgoneta e íbamos a los cámpines a ducharnos. Fue muy bonito, y Escocia es absolutamente recomendable.

P: Un lugar para perderse y con quién.

R: Después de tantos años, sigo queriendo perderme con mi marido. El dónde, sería en la naturaleza. Me apetece cada vez más ir a los Picos de Europa, lo tengo pendiente. Me gusta el mar cada vez más, pero más la montaña.

P: ¿ De dónde viene el fanatismo de su familia por Concha Piquer?

R: Viene de mi abuela materna, que le gustaba mucho, y me conecta con ella. Era del barrio de Morverdre, donde vivo ahora, y allí Concha Piquer fue una grande de la canción muy reconocida. De vez en cuando escucho canciones de Concha Piquer, pero me pone muy melancólico, porque en el entierro de mi abuela pusimos canciones suyas.