Joan Castelló

València, 23 may (EFE). El tenor Jorge de león ha conseguido este domingo un doble triunfo en el Palau de Les Arts de València con la interpretación de los papeles de Turiddu y Canio en las óperas Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni, y Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo, dos obras representativas del "verismo" italiano en las que los protagonistas no son ni héroes, ni reyes ni dioses sino gente corriente del pueblo que viven historias reales.

La actuación del tinerfeño ha estado excelentemente complementada por Sonia Ganassi (Santuzza, en Cavalleria rusticana) y Ruth iniesta (Nedda, en Pagliacci), con extraordinarias actuaciones en personajes diametralmente opuestos: la primera, una mujer que ha perdido la honra al ser abandonada por su amante, pero a quien no duda en denunciar aunque ello signifique perder definitivamente a su hombre; y la segunda, una mujer que dejar a su marido, un hombre mayor que ella que la ha sacado de la indigencia, para irse con el joven del que se ha enamorado.

El director de escena, Mario del Mónaco, ha unido argumentalmente las dos óperas al colocar al inicio de Cavalleria rusticana el prólogo de Pagliacci, en el que uno de los actores anuncia que la obra "pretende mostrar un trozo de vida", pues lo que sucede en el escenario bien podría formar parte de la realidad cotidiana. Además, en la ópera de Leoncavallo del Mónaco sitúa tres grandes paneles con la mítica foto de Anita Ekberg bañándose en la fontana de Trevi en la película La dolce vita, de Federico Fellini, una de las más representativas del neorrealismo italiano.

En un intento de hacer más creíble ese verismo/realismo de ambas ópera, el coro se situó a ambos lados de la platea, en la primera fila de los pisos primero y segundo, para hacer cómplice y copartícipe al público de lo que estaba sucediendo en la escena. Esta situación acentuó la sensación de "estéreo", aunque en algún momento se percibió una pequeña reverberación.

En Cavalleria rusticana, unos bloques de piedra marmórea de un blanco níveo enmarcaban la escena, en la que deambulan unos personajes rurales, vestidos de negro de pies a cabeza, atrapados por los celos, la infidelidad y la venganza en una sociedad tradicional y religiosa que se rige por códigos de honor, como en la Sicilia del siglo XVIII en la que se basa el libreto.

La acción discurre al amanecer de un día de Pascua y entre los ritos religiosos del día del Mónaco incluye, como un ritual de Semana Santa, un nazareno con la cruz acuestas camino del calvario y unos penitentes flagelándose con látigos.

En esta obra, Jorge de León interpreta a Turiddu, un joven que se ha comprometido en matrimonio con Santuzza pero que sigue cortejando a Lola, su exnovia. Desafiante y haciendo gala de su infidelidad, el tenor emocionó con el lirismo con el que cantó el pasaje inicial "O Lola ch'h di latte la cammisa" y con el sentimiento con el que expresa su arrepentimiento en la escena final "Mamma, quel vino è generoso", cuando pide a su madre que cuide de Santuzza si él muere en el duelo con Alfio, el carretero que no perdona la infidelidad de su esposa Lola, interpretado por el barítono Misha Kiria, muy ovacionado por el público, al igual que la mezzosoprano María Luisa Corbacho, como Mamma Lucía.

Extraordinaria fue también la actuación del Coro de la Generalitat, con la oración "Regina coeli laetare" interpretada con gran espiritualidad.

En Pagliacci, Jorge de León volvió a cautivar, esta vez como Canio, el payaso que descubre que su mujer, más joven que él, se ha enamorado de un hombre (Silvio, interpretado por Mattis Olivieri) con el que va a huir una vez termine la representación en el pueblo donde actúa la compañía de cómicos. Estremecedora fue la interpretación del aria final "Pagliaccio" realizada por el tinerfeño.

Con personajes de la Commedia dell'arte italiana, y con el cartel de Anita Ekberg en La Dolce vita como testigo mudo, los personajes representan en el teatrillo ambulante la misma historia que les sucede en la vida real, hasta que Canio, riéndose de su amor destrozado, decide acabar con la vida de Nedda y Silvio, mientras el público aplaude como si el crimen formara parte del espectáculo que está viendo.

El alcoyano Jordi Bernàcer, el frente de la Orquesta de la Comunitat Valenciana, rubricó una velada de éxito con la que el Palau de les Arts ha puesto punto final a la temporada de ópera 2020-2021, con una programación que ha salida adelante pese a las restricciones impuestas por la pandemia de la covid-19.