EFEGandia (Valencia)

Hace tres años LaCasaCalba se hizo cargo del Teatre del Raval de Gandia, abocado al cierre tras declararse en quiebra, como un "rescate cultural", y hoy la sala no solo vuelve a estar viva sino que sus actuales gerentes se muestran orgullosos de ser "el relevo generacional de Pluja Teatre".

En octubre de 2014, los miembros de LaCasaCalba, un "proyecto cultural en construcción permanente" nacido en Tavernes de la Valldigna hace diecisiete años, acudieron al rastro que la compañía Pluja Teatre había abierto para que sus seguidores se quedaran con un pedazo del su teatro, El Raval.

Este era todo un referente cultural valenciano, con casi tres décadas de trayectoria, más de 400.000 espectadores y un premio Max, entre muchos otros reconocimientos.

"Mucha gente lloró por el cierre del teatro, pero no se vertebró ninguna respuesta contundente para recuperarlo", recuerda Francesc Burgos, director artístico de LaCasaCalba, cuyos miembros decidieron que éste no podía ser el fin de esta sala emblemática, y en un impulso más emocional que racional dijeron a Pluja Teatre que pararan la venta y se hicieron cargo del teatro.

Han sido tres años difíciles, en los que LaCasaCalba ha conseguido reactivar las campañas de teatro dirigidas a las escuelas, uno de los pilares del Raval, ha mantenido la línea continuista de Pluja Teatre, y ha apostado el teatro contemporáneo de calidad, de compromiso social, desde la base también de la diversidad cultural y lingüística.

Para ello han contado con el apoyo y asesoramiento de los fundadores de Pluja Teatre, que siguen vinculados al teatro, Maria Josep Gonga ("Gongui") como responsable de la escuela de teatro infantil y juvenil; Ximo Vidal, como asesor y voz de algunas de las producciones y acciones de LaCasaCalba, y Joan Muñoz compartiendo su experiencia en las tareas burocráticas con la Administración.

"Es muy complejo tener una compañía de teatro de laboratorio, más comprometido y experimental o contemporáneo y poder vivir de ello", señala Burgos, quien hace un balance de la situación actual del sector y de las dificultades con las que se encuentran las empresas privadas dedicadas a la promoción cultural.

El Teatre del Raval es una de las pocas salas privadas valencianas que había logrado sobrevivir en un sector ya de por sí precario, relegado y marginado tras la llegada de los grandes auditorios en la época de mayor bonanza económica, en los que el presupuesto público se invirtió en "grandes contenedores" que después era difícil llenar de contenido, señala.

Para Francesc Burgos es necesario trabajar desde la base y la proximidad, y lamenta que los ayuntamientos no tengan una financiación de acuerdo a sus competencias para poder invertir más en programas sociales y culturales.

Reclama además que las subvenciones a proyectos culturales no se renueven cada año, sino que sean a medio o largo plazo, para darles continuidad, y reprocha a los teatros públicos su "falta de riesgo" en su programación.

La situación de las compañías teatrales, no solo las independientes sino también las que ofrecen producciones más comerciales, es difícil, y es su "pasión" por la creación artística la que les hace seguir adelante, señala Burgos.

Esta "pasión" y compromiso social fue el que llevó a LaCasaCalba a hacerse cargo del Teatre del Raval, como un "rescate cultural", y en 2017 a lo grande, con el lema "Un futuro de juventud", que la sala gandiense ha cumplido tres décadas y mantiene subido el telón.

El Teatre del Raval es más un centro cultural que un teatro de exhibición, con acciones paraculturales, como un mercado de proximidad, y para 2018 preparan nuevas propuestas como el "calbaret" y seguirán con sus festivales ya consolidados como Sona Baixet, el festival de arte y reciclaje RRRR!, Hostes y el Pop al carrer en Tavernes de la Valldigna que ha cumplido catorce años.

"Estamos orgullosos de ser el relevo generacional de Pluja Teatre", concluye Burgos.

Eva Batalla