EFEMadrid

Dedicado a la docencia, Pedro Cifuentes (Castellón, 1975) traslada al cómic “¡Planeta a la fuga!” (Penguin Random House) la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para los más jóvenes; entre ellos, esos que llenan sus aulas.

"Soy de los que creen que la educación es un ascensor social, pero por desgracia últimamente está un tanto averiado", dice en entrevista con Efe Cifuentes, quien considera que, "por desgracia, la brecha económica es especialmente sangrante" en España, "donde también se suma un importante sesgo epistemológico".

Por eso, no duda en defender que es importante estimular "la creatividad como motor educativo, una creatividad que, si se potencia desde esta perspectiva ecosocial, puede significar un verdadero revulsivo". "Hoy, más que nunca, nuestros alumnos han de pensar de forma divergente", afirma.

El objetivo, no obstante, es evitar que los alumnos se conviertan "en negacionistas, reaccionarios o misántropos", que haya una "necesidad de saber" y a saber hacer "se une ahora una nueva: saber estar".

TODOS LOS ALUMNOS SON CONSUMIDORES

La colección está estructurada en cuatro volúmenes, cada uno centrado en una dimensión concreta de los ODS. "El primero '¡Vaya siglo nos espera!' presentaba la colección y desplegaba las cartas sobre el tapete, realizando también una justificación educativa sobre la importancia de la Agenda 2030 en el mundo actual", detalla.

"El segundo -prosigue- hace referencia a los ODS que tienen que ver con los problemas ambientales y de biodiversidad, es decir: los que afectan directamente al planeta".

Sin embargo, incluye también los ODS relativos al consumo porque considera que "dentro del aula es importante educar en la responsabilidad desde la perspectiva más cercana" y, en este caso, apunta, todos sus alumnos son consumidores.

Tras haberse prodigado en el formato de la historieta con obras como "Historia del arte en cómic" o "Historia de España en cómic", entre otras, el autor reivindica el medio: "Quería seguir con ese enfoque pero desde una perspectiva diferente".

"Le propuse (al editor) la idea de plantear una colección que hablara de las problemáticas del mundo actual desde un punto de vista ‘sincrónico’, es decir, una especie de recorrido por el planeta como el que realiza la geografía de 3º de ESO, abordando directamente las características más incómodas del mundo tal como es ahora mismo y utilizando las viñetas como herramienta didáctica para llegar a los jóvenes lectores", aporta.

Son, entonces, los más jóvenes los primeros destinatarios de esta obra, ya que desde el aula constata que las nuevas generaciones están mucho más concienciadas con las problemáticas globales de lo que parece.

"El trabajo durante toda la etapa educativa, el acceso inmediato a la información que proporciona la red (cuyo principal peligro es la ausencia de filtros para guiarnos en las procelosas aguas de la posverdad), los han terminado por convertir en una generación transformadora", asegura.

Puntualiza que el fin de este libro es "plantear un sustrato más profundo y pedagógico que permita transformar esa sobredosis de información en comprensión, desarrollo de destrezas, y sabiduría", porque cree necesario objetivarlo.

Cifuentes es consciente de que la Agenda 2030 "es una especie de ideal regulativo" y que, como hoja de ruta, "los cambios que propone, las orientaciones, reconocen consecuciones a largo plazo, una especie de 'encarrilamiento' para no perdernos en las necesidades y coordinarnos mejor". "Es algo así como un 'oye, quiero cambiar el mundo ¿por dónde puedo empezar?'", manifiesta.

MARAVILLA, DESCUBRIMIENTO, AVENTURA

Subraya que la sensibilización comienza en los centros de enseñanza: "Problemáticas como la inclusión social, la gestión de residuos, la diversidad sexual, se tratan en el aula porque así lo exigen las diferentes leyes educativas que hemos tenido y tienen, además, un especial hincapié en la concepción de 'Educación transformadora' que plantea la Lomloe".

Defiende que hay que confiar más en la gente joven. Nuevas generaciones que saben que la sobriedad en el consumo forma parte del respeto al medioambiente y el uso adecuado de los recursos.

"Van a vivir en un nuevo marco donde el único modelo de crecimiento económico depredador se las verá con otras formas de entender todo esto, donde la ética del bien común tendrá su eco en una nueva concepción de la misma: riqueza social, patrimonio social, bienes básicos universales que nos pertenecen a todos y, por lo tanto, hemos de cuidarlos", incide.

Adjudica a los adolescentes "ese sentido de la maravilla, del descubrimiento, de la aventura que por desgracia acaba un poco anestesiado" conforme van creciendo.

"Nuestra función (y personalmente la mía como docente) es proporcionar recursos, empoderar a la chavalería, para que adopten soluciones creativas que ahora mismo somos incapaces de ver, pero que seguramente llegarán más pronto de lo que creemos", concluye Cifuentes, optimista. Nacho Casado