EFEValència

Miguel Ríos conquistó al público en un concierto ofrecido esta pasada noche en la plaza de toros de la ciudad de València en el que ofreció sus canciones de ayer, hoy y de siempre, pero interpretadas en esta ocasión con un mestizaje entre su rock and roll más característico y la música clásica.

Acompañado de una orquesta sinfónica de 56 músicos (la Universal Music dirigida por Carlos Checa) y de la banda Los Black Betty Boy's, Miguel Ríos hizo un maridaje de músicas pero sin perder nunca la identidad de un estilo que le ha permitido estar en primera línea durante los últimos 50 años.

A sus 74 años y en plena gira 'Symphonic Ríos', que empezó el 21 de junio en Barcelona y terminará el 14 de diciembre en Granada, la voz del cantante granadino no ha perdido fuerza y mantiene su personalidad arrolladora, con un público que, aunque no llenó el coso taurino (sólo se cubrió algo más de la mitad del aforo), fue fiel a su ídolo, a quien aplaudió y coreó las letras de sus canciones más emblemáticas.

Sin volver la cara a la realidad social, Miguel Ríos enlazó las letras de sus canciones con temas de actualidad, como una condena a quienes "cierran las fronteras a la entrada de inmigrantes", un reconocimiento a la "lucha justa y bella" de la mujer, a las que pidió que tomen ya las riendas, una referencia a los máster presenciales y un rechazo a los fantasmas del fascismo que asoman en países como Estados Unidos e Italia, cuyos dirigentes rezuman "odio contra los que no piensan como ellos".

Tras un preludio de la orquesta sinfónica con los temas más destacados de la producción de Miguel Ríos, el concierto, que se prolongó durante dos horas y media, comenzó con 'Memorias de la carretera' y 'Bienvenidos', canción esta última que cantó en valenciano en algunas de sus estrofas y con lo que se metió al público en el bolsillo desde el primer minuto.

Luego vendrían temas como 'Directo al corazón', 'Boabdil el chico', 'En la frontera' (dedicada a los inmigrantes que buscan en Europa nuevos horizontes), 'El río' (coreada y bailada con los brazos por el público) y 'No estás sola' (dedicada a la lucha de las mujeres).

El público, que pese a estar en la edad madura no dudaba de vez en cuando en levantarse y bailar delante de su asiento, recibía con algún que otro viva canciones que evocaban la etapa de la movida, como 'Reina de la noche', "Un caballo llamado muerte', 'Todo a pulmón' (una de lo temas favoritos del público), 'Antinuclear' y 'Sueño espacial'.

En la parte final del concierto, la más cañera, Miguel Ríos cantó 'El rock de una noche de verano' e hizo una exhibición de maridaje sinfónico con un mix de temas clásicos, 'Rock Around The clock/Roll over Beethoven/What'd i say', con mucho ritmo, swing y sincopadas.

La entrega del público fue recompensada por un incombustible Miguel Ríos con cuatro propinas, con otros tantos temas inolvidables que siempre le piden sus fans: 'Los viejos rockeros nunca mueren', 'Santa Lucía', 'Vuelvo a Granada' y el 'Himno a la alegría'.

Además de los dos menores, posteriormente han sido localizados otros cuatro inmigrantes, todos de origen argelino y "en buen estado de salud", de los cuales dos dicen también ser menores de edad.