El Valencia Basket visitará este sábado al Bitci Baskonia en el segundo partido de la eliminatoria de cuartos de final de la Liga Endesa que disputan y lo hace obligado a ganar tras haber perdido el primer duelo pero también con mucho margen de mejora después del choque que dejó escapar en la Fonteta por un estrecho 79-80 y con dos tiros finales que le podían haber dado el triunfo.

Al equipo de Joan Peñarroya le costó igualar el nivel físico del equipo vasco, especialmente en el rebote, no supo gastar sus faltas, perdió intensidad en defensa cuando no funcionó en ataque, y en esa parcela ofensiva durante muchos minutos no supo cómo enfrentarse a la defensa de cambios que planteó su rival, lo que además le supuso varios castigos en forma de transiciones del equipo de Neven Spahija.

Sólo las penetraciones sobre Wade Baldwin IV fueron un argumento sólido durante todo el choque y debe insistir. La sociedad que formaron desde mitad del tercer cuarto Sam Van Rossom y Mike Tobey, con su interpretación del bloqueo directo, fue la otra manera de desbordar a la defensa alavesa.

A los argumentos puramente baloncestísticos, el Valencia deberá unir la gestión de la presión de saber que una derrota pone fin a su temporada, algo que debe reconvertir en un estímulo para forzar el tercer encuentro del lunes en la Fonteta. Además, todo eso debe hacerlo fuera de casa, aunque hace unas pocas semanas ya se impuso en el Fernando Buesa Arena de Vitoria.

Para este encuentro, Peñarroya volverá a contar con toda su actual plantilla, en la que Olivier Hanlan ocupa el lugar del lesionado Klemen Prepelic. El canadiense y el valenciano Josep Puerto deben aportar un relevo más sólido a Xabi López-Arostegui en el puesto de escolta.

Eso sí, como se vio en el encuentro del martes el base islandés Martin Hermannsson está sin ritmo después de llevar fuera del equipo casi tres semanas por sus problemas en el tendón de Aquiles, una circunstancia que puede marcar la rotación. EFE

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