EFEValència

La surfista valenciana Mireia Cabañes aseguró este sábado que, tras quedarse cerca de pasar a la final en el Campeonato del Mundo de surf adaptado que se celebra en California (Estados Unidos), no está ni mucho menos triste, sino que se marcha de la competición con muchas ganas de entrenar, probar cosas nuevas y mejorar.

“Claro que quería llegar a la final, pero no estoy triste porque había mucho nivel y solo llevo siete meses surfeando. Pese a no pasar, me voy súper contenta. Me quedo con que estoy deseando volver para hacerme una tabla según mis condiciones físicas para poder llegar a ese nivel y estar en la próxima final”, explicó en una entrevista telefónica con la Agencia Efe desde California.

Cabañes explicó que se quedó muy cerca de conseguir el pase a la final, pero le falló la ultima ola y quedó en séptimo lugar. “Nos llevábamos muy pocos puntos la quinta, la sexta y la séptima. Si hubiese cogido otra ola buena me hubiese clasificado”, apuntó.

La surfista de 34 años contó a Efe desde California que el primer día de competición fue horroroso porque, aunque entró al agua tranquila, llevaba dos días encontrándose "mal y muy cansada", por lo que no tenía fuerzas a la hora de remar y no pudo arrastrar la tabla.

“Para colmo, antes de venir adaptamos la tabla con unas agarraderas para ayudarme en los giros y mis mejores olas fueron cogiendo esas agarraderas, pero no me contaron porque no puedo utilizarlas. En los entrenamientos cogía unas olas de derechas perfectas y luego llegaba a la manga y no cogía ninguna buena”, recordó.

“El segundo día me dije: ‘te la tienes que jugar y tienes que ir a por todo sin tocar la tabla’. Y conseguí no tocar la tabla, pero no sumé los puntos suficientes para clasificarme, pero estoy contenta porque conseguí superar el resultado del día anterior. Fue muy duro porque el agua estaba muy fría y hacía mucho aire, pero acabar la manga fue gratificante”, añadió.

Además, la deportista valenciana, a quien le detectaron con siete años un sarcoma de Ewing, un cáncer óseo que obligó a amputarle la pierna izquierda y a practicarle una rotoplastia de Van Ness, analizó que es la persona más desfavorecida en todas las categorías de pie.

“Tengo la pierna más corta, del revés, me falta cadera, la rodilla la manejo como puedo... Y, encima, con aguas frías dejo de sentir la pierna, por lo que el dolor se me multiplica y me dan calambres. Pero no me lo tomo como algo malo, tengo la posibilidad de cambiarme de categoría y no quiero”, manifestó.

Cabañes explicó que quiere seguir intentándolo y, si en un futuro ve que no puede competir con tanta desventaja, cambiará de categoría. “Quiero seguir intentándolo hasta que diga: lo he dado todo, el quinientos por cien, pero veo que no puedo y ahora me cambio”, añadió.

La valenciana reiteró que las sensaciones son muy positivas y comentó que para la nueva temporada tiene que aprender a girar con su propio cuerpo, sin coger la tabla, lo que será un doble reto, porque tiene que coger más estabilidad en la pierna operada y más fuerza en el core (abdominal).

Cabañes, que se encontró con una foca a escasos centímetros antes de empezar a surfear y mientras competía tenía delfines detrás nadando, afirmó también estar encantada con los compañeros con los que compartió casa. “Nos reímos una barbaridad, estamos siempre haciéndonos bromas y también nos ayudamos un montón, es una experiencia increíble", manifestó.

“Tengo ganas de volver para descansar y dormir, pero les voy a echar mucho de menos. El equipo técnico es una pasada también, los voluntarios, la gente que nos ayuda... es alucinante. Estamos casi todos los días con gente de los veintitrés países y los organizadores, son todos maravillosos”, añadió.

Por último, Cabañes recalcó que ahora toca entrenar muy duro de cara a la nueva temporada ya que sabe dónde falla, lo que tiene que mejorar y cómo surfear. “Esta semana he aprendido una barbaridad a nivel de técnica, de surfing y de cómo puntúan los jueces”, finalizó.

Paula Lerín