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Cuando una persona cambia constantemente de empresa, puede haber dos razones. Que no convenza a ninguna y por eso salte de una a otra, o que sea tan bueno que todas se lo rifen.

El caso de Pablo Marí (Almussafes, 1993) es curioso. Debutó en Primera división con el Mallorca hace ocho temporadas, se hizo fijo en el Nástic de Tarragona que subió a Segunda en 2015, fichó por el Manchester City, aunque nunca llegó a jugar en el club inglés, y comenzó un periplo de cesiones que le llevó al Girona, el NAC Breda holandés y a un Deportivo de la Coruña que se quedó a un partido en Mallorca de ascender a Primera.

Con el pasaporte aún caliente, Marí se marchó a Brasil en el verano de 2019, para convertirse en todo un campeón de la liga brasileña y de la Copa Libertadores. Fueron apenas cuatro meses los que pasó este defensa español en el Flamengo, pero le sirvieron para que Mikel Arteta, que ya le conocía de su etapa en el City, se lo trajera como cedido.

Solo le bastaron unos partidos para convencer a un Arsenal que apostó por él, lo fichó de forma permanente y que ahora aspira a convertirse en ese hogar que Pablo Marí, el nómada del fútbol, siempre quiso tener.

P: La semana pasada volvió a jugar después de una larga lesión y lo hizo con gol.

R: Fue un día muy bonito para mí, después de cinco meses de lesión, fue un día maravilloso. Debut soñado, vuelta al equipo, nueva competición para mí, volver a disfrutar unos minutos y encima con gol.

P: Tuvo la mala suerte de llegar en invierno y que justo llegara la pandemia.

R: Fue complicado porque venía de jugar mucho en el Flamengo. De jugarlo todo casi sin descanso. 32 partidos seguidos, unos días de vacaciones y me incorporé al equipo en ese tren en marcha que es la Premier. En dos semanas estaba listo, pero justo empezó la pandemia. Tuve tiempo en casa para ponerme a tono y estar al nivel de mis compañeros. Por eso cuando acaba el primer confinamiento me encuentro con que soy titular. Eso quiere decir que dentro de ese parón lo hice bien.

P: Llegó como cedido, jugó unos pocos partidos, pero el Arsenal apostó por usted. ¿Por qué?

R: Cuando hicimos el contrato de cesión había muchas cosas acordadas que sabíamos que se iban a cumplir. Solo era cuestión de tiempo firmarlo. Sabíamos que tenía que ocurrir y que había que ganárselo en el campo. No tuvimos muchas oportunidades para demostrarlo en el césped, pero mostré tanto al entrenador como al club que soy un jugador valioso también fuera. Esa es una de las claves por las que apostaron por mí. Tienes el claro ejemplo el otro día contra el Rapid de Viena cuando me dan la capitanía. Son detalles que al final van en mi personalidad.

Me gusta mucho ayudar a mis compañeros. Estar ahí en los malos momentos y disfrutar en los buenos. Al final, donde se ve de verdad a la gente que quiere ayudar es cuando las cosas van mal. El ser un brazo en el cual los compañeros se pueden apoyar y seguir hacia adelante.

P: Además ha sido un futbolista nómada, que ha pasado por muchos sitios. ¿Cómo se acostumbra un futbolista a esta vida?

R: No es que te acostumbres o no, es que es tu vida. Tu futuro llega de esta manera porque perteneces a un club (el Manchester City) con el cual acordamos que intentaría ir cedido a ayudar a los equipos dentro de la empresa.

Y así fue. Primero Girona, luego Holanda (NAC Breda) y por último el Dépor, que ahí tomé yo la decisión, porque el proyecto me interesaba.

En casa, mi mujer y yo siempre intentamos tomar la mejor decisión posible futbolística. El fútbol es nuestra prioridad y queremos que lo sea durante los próximos diez años. Siempre sacamos cosas buenas de cada sitio y algo que he aprendido y me está viniendo muy bien es que he conocido gente nueva, capitanes diferentes, sé por dónde se ganan al grupo o no. Me han hecho ser mejor persona y mejor futbolista.

P: Lo que sorprende, por lo que cuenta, es que no haya tenido la necesidad o la posibilidad de haberse asentado en uno de estos equipos.

R: Sí que me queda la espinita de no haber tenido esa oportunidad, de haberme quedado con algo más de calma, más años de contrato... Por diferentes motivos. Por ejemplo, el año del Girona ascendemos y tengo la oportunidad de irme fuera. En Holanda nuestro primer objetivo es mantener la categoría y lo conseguimos, siendo uno de los equipos más jóvenes de toda Europa. Entonces se me plantea la opción de volver a casa, de ir al Dépor, con un proyecto muy grande para volver a Primera.

Y nos quedamos a un partido de hacerlo.

Me llegó la opción del Flamengo, una oportunidad grandísima en un club que tenía ganas de querer ganarlo todo. Evidentemente digo que sí.

Cada año que ha pasado he tenido ese contrato de larga duración encima de la mesa, pero es verdad que cada verano me llegaba algo mejor. Siempre he podido irme superando. Ahora estoy en una situación donde estoy en un equipo top, de los mejores del mundo, donde tienes ganas de aprender y de trabajar cada día con tus compañeros. Estoy con los mejores del mundo. Estar con ellos día a día para mí es ser feliz. Todo lo que venga a partir de ahí es trabajo, trabajo y trabajo.

Ahora sí me apetece tener esa tranquilidad, asentarme en el club, darle a mi familia más años en un sitio, sin tener que estar preocupados de si nos tenemos que ir. Todo eso se acumula y se crea un futbolista sereno dentro de un vestuario. Puedo aportar esa experiencia de haber vivido en sitios complicados y sitios buenos.

P: ¿Qué momento malo recuerda más? ¿Y cuál como el mejor?

R: Empezamos por lo malo. Creo que desde el Girona, e incluso tirando más atrás, desde el principio de mi carrera profesional, nunca he tenido un traspiés. Quizás en Girona no tuve los minutos que me hubiera gustado, ese sería mi momento más bajo, el no haber jugado allí. Desde ahí, creo que todos mis puntos han sido superiores al anterior.

Mi punto más alto es, sin duda, ganar la Libertadores y la liga con el Flamengo, pero sé que me esperan cosas mucho más bonitas con el Arsenal.

P: ¿Y qué hubiera cambiado de todos estos años?

R: Siempre me he hecho esta pregunta y siempre me respondo lo mismo. Nunca me gusta discutirme a mí mismo qué hubiera cambiado o qué no. Estoy donde estoy por lo que he hecho. Si hubiese cambiado algo no estaría aquí a lo mejor.

Las decisiones que he tomado cada verano siempre han sido por el bien mío y el de mi familia. Nunca miramos hacia atrás cuando tomamos una decisión. No hubiera cambiado nada.

P: Centrándonos en la actualidad, ¿Qué le ocurre al Arsenal? ¿Por qué no arranca?

R: Es la pregunta del millón. Todos dentro del club le estamos dando vueltas a qué nos está pasando. Nosotros dentro del vestuario damos el 100 % en cada partido, en cada entrenamiento, para revertir esta situación. Pero creo que dentro de todo esto, el fútbol son rachas y creo mucho en este tipo de cosas.

Por mucho que quieras meter diez goles cada partido, habrá veces que no puedas meter ninguno. Estamos ahora mismo en esa dinámica, por mucho que intentes, el fútbol no te está dando todo lo que le das tú a él. Es cuestión de cambiarlo.

Somos una familia ahora mismo y vamos todos a una. Esto es cuestión de tiempo y de un 'click'. Cambia un 'click' en un partido, te dan tres puntos y vas para arriba como un avión.

P: La confianza en Arteta es máxima y no se le discute. No se escuchan rumores de una posible destitución. ¿Por qué se cree tanto en él?

R: Lo primero es que creo que los cambios rápidos de entrenador no son lo adecuado. Cuando firmas un entrenador es porque te ha dado la confianza de que la idea que tiene de fútbol es la que tú crees que es mejor para tu club. Si no le das tiempo para que esa idea evolucione, no le estás dando ninguna oportunidad.

Cuando quieres cambiar una dinámica o una mentalidad de un club, es difícil hacerlo en un mes. Necesita tiempo, trabajo y altibajos. Cuando las cosas van bien, todo es muy bonito y son todo risas, y cuando tocan momentos bajos, apretamos todos las tuercas.

Sobre Mikel, creo que ha cambiado la idea del club. El Arsenal venía de hace años con problemas del club y el entrenador está dando otra perspectiva. Ha cambiado la actitud, la mentalidad. Ha traído un proyecto muy interesante a largo plazo del que yo me siento partícipe porque firmé porque me gustaba mucho. Yo voy con Mikel hasta el fin del mundo.

Él simplemente necesita tiempo. El fútbol no es siempre de color de rosa. Yo estoy contento porque, pese a la situación, estamos unidos.

A mí hay una frase que me marcó mucho en el mundo del fútbol: "Un gran equipo no se basa en los buenos momentos. Un gran equipo se basa en lo poco que duren los malos momentos".

Manuel Sánchez Gómez