EFEValència

Aminata Soucko nació en una pequeña población de Mali donde la ablación se consideraba indispensable para poder casarse pero, tras ser obligada a contraer matrimonio y dejar los estudios a los 17 años, se "rebeló" contra esas "injusticias" y ahora ha impulsado una asociación para prevenirlas.

Djô Aminata -que significa Red Aminata en lengua bambara- es el nombre de la nueva entidad, que será presentada este jueves en València coincidiendo con la celebración del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación.

"Su objetivo es visibilizar la realidad de esta práctica y prevenirla, entender a las víctimas y hacerles un adecuado seguimiento, acelerar su proceso de recuperación con acompañamiento para reducir el impacto físico y psicológico y el sobrecoste que supone la no comprensión del proceso terapéutico", asegura Aminata en un comunicado.

Añade que se busca "no solo recuperar la función sexual -que se les niega por el mero hecho de nacer mujer-, sino conseguir que las mujeres mutiladas puedan reconstruir su identidad y estado de salud, y recuperar el poder de decisión y de elección en todos los ámbitos de su vida".

La Asociación es una iniciativa solidaria de libre y acceso y surge para servir de soporte social y mediación -a través de la figura de Agente de Salud de Base Comunitaria- entre las víctimas de mutilación genital femenina (MGF), el sistema sanitario y el resto de la comunidad.

Dada la falta de organismos públicos que permitan la contratación de Agentes de Salud de Base Comunitaria, se considera "fundamental" la creación de la asociación, así como dotarla de fondos para que pueda regular y sufragar las actuaciones prestadas por estas personas.

Aminata Soucko, vecina de València desde octubre de 2008, fue víctima de una ablación en la pequeña población de Malí donde nació, y donde, según ha explicado, creen que "la mutilación de la mujer es una forma de purificación".

A los 17 años fue obligada a casarse y tuvo que abandonar sus estudios de bachiller -"siempre tuve vocación por la medicina", explica-, y tras "muchos años de sufrimiento consiguió el coraje" para rebelarse contra "todas estas injusticias del matrimonio forzado".

En 2016 hizo el curso de Agentes de Salud de Base Comuniria, con la intención de mejorar la salud de quienes le rodean, y ese mismo año se creó en el Hospital Universitario Doctor Peset de València una Unidad de Referencia para el tratamiento y la reconstrucción tras la mutilación genital femenina.

También se publicó ese año un "Protocolo de Actuación Sanitaria ante la MGF en la Comunitat Valenciana", donde se recogió la figura de Agente de Salud de Base Comunitaria (ASBC) con la especialidad de MGF, un servicio social de soporte y mediación entre la comunidad afectada, las asociaciones que asisten a víctimas y el sistema sanitario.

En el acto que se celebra este jueves se presentarán las líneas generales del "Protocolo de Actuación Asociativo para el Abordaje de la MGF" que plante el marco del contacto previo a la derivación al sistema sanitario con el objetivo de lograr un correcto abordaje de de la mutilación genital para evitar nuevos casos.

Según datos de Unicef de 2016, hay más de 200 millones de mujeres y niñas mutiladas, y más de 180.000 de las afectadas emigran cada año a Europa.

En la Comunitat Valenciana, más de 5.000 mujeres y más de 1.300 niñas proceden de países donde se realiza la MGF, por lo que podrían haber sufrido esta práctica o estar en riesgo de sufrirla, según fuentes de la Asociación, que indican que a estas cifras habría que sumar el número de mujeres en situación irregular y víctimas de trata.

La presentación oficial de la recién constituida Asociación tendrá lugar este jueves a las 17.30 horas en el Centro Municipal de Juventud de Algirós.