EFEValència

El exfutbolista Santiago Cañizares Ruiz (Puertollano Ciudad Real, 1969) revela en una entrevista con la Agencia EFE que cada vez que ha intentado cambiar su característico 'look' rubio y volver al moreno natural le han sucedido "cosas extrañas" relacionadas con la salud.

Su cambio de imagen en un momento concreto de su vida, sus supersticiones, pesadillas o su relación con València, entre otros asuntos, son repasados por un Cañizares que confiesa que tras colgar los guantes se liberó de un estrés que condicionaba su vida.

PREGUNTA: De no haber sido futbolista, ¿qué le habría gustado ser?

RESPUESTA: No lo sé. Con 15 años tenía claro que quería ser futbolista y me salió bien. No quería trabajar en algo que me trasladara aburrimiento y sin pasión. No sé lo que hubiera sido sin el fútbol pero sí que habría tratado de ser lo mejor en esa profesión.

P: ¿Cuál es su superstición más friki?

R: Le cogí cariño a jugar con una toalla roja al lado de la portería porque empezamos a ganar partidos cuando la usaba. Además, si todo salía bien en un partido lo repetía todo: podía llevar unos guantes durante 7 u 8 partidos y otras veces solamente los usaba en uno porque no había estado bien. Supersticioso sobre todo con la ropa que llevaba.

P: ¿Sobreviviría sin redes sociales e internet alguien como usted, que es muy activo en ellas?

R: Totalmente, sería superfeliz. Estoy en redes porque no me queda más remedio. Por mi trabajo en los medios de comunicación considero que es una necesidad, pero si mañana se apagan las redes e internet, me adaptaré a algo con lo que no estoy de acuerdo al cien por cien.

P: En la cocina, ¿le gusta prepararla o degustarla?

R: No soy un gran cocinero pero me gusta mucho cocinar las cuatro cosas que sé hacer, pero también me gusta mucho disfrutar en una buena mesa. Sobre todo me gusta cocinar el cordero en Navidad en memoria de mi abuelo.

P: Su peor pesadilla: ¿una botella de colonia asesina o un penalti en contra en el minuto 90 y con el marcador empatado en una final?

R: (se ríe) Mis pesadillas tienen que ver con la salud y no con el fútbol, aunque es cierto que muchas veces he pensado: ¿por qué no ganamos aquella final? (Liga de Campeones 2001 ante el Bayern). Lo del bote de colonia (le seccionó un tendón del tobillo en vísperas del Mundial 2002) fue una anécdota. Cada vez que alguien me quiere insultar (en redes) me dice: 'el colonias', pero para mí fue más intrascendente de lo que se publica.

P: Usted protagonizó un sonado y radical cambio de 'look'. ¿Por qué tintar su pelo de rubio y no raparse la cabeza?

R: Estaba lesionado y decaído anímicamente porque si no jugaba al fútbol me cambiaba el ánimo; fui a mi peluquero habitual en Madrid y me dijo que iba a hacer algo para cambiar mi estado de ánimo, y como en ese momento no estaba para discutir me tiñó el pelo de amarillo.

Cada vez que he intentado volver al pelo moreno, me han pasado cosas extrañas con la salud. Me lo cambié a rojo y me cayó el bote de colonia. Volví a mi color y me dio una parálisis facial temporal. Entonces decidí que me entierren con el pelo amarillo. Lo de raparme, no. No tengo el cráneo redondito y bonito y pelado me queda fatal (se ríe).

P: ¿Qué genera más estrés, dar de comer a unos trillizos o una tanda de penaltis en la final de Champions?

R: El fútbol me producía muchísimo más estrés que cualquier cosa. Mientras no sea una situación de salud, los niños son una maravilla en todos los escenarios. Desde que dejé el fútbol soy otra persona. Antes tenía estrés permanentemente por la competición y condicionaba mi estado de ánimo y hábitos. Ahora estoy más relajado.

P: ¿Le queda algún sueño por cumplir?

R: Claro que sí. Basta con estar tres días en València sin hacer nada para encontrar un nuevo reto. No quiero excesos de trabajo que me generen estrés, pero no me envíes a una isla a tomar el sol ni me dejes en València sin hacer nada.

P: ¿Por qué se instaló en València y no volvió a Madrid u otro lugar?

R: En València me han acogido muy bien y siento el cariño de la gente. Es una tierra en la que cualquiera se quiere quedar porque se vive muy bien, y también es cierto que la vida me ha ido relacionando con ella: han nacido hijos míos aquí, mi segunda mujer es valenciana...

P: ¿Con qué es feliz Santiago Cañizares?

R: Con poco, aunque para mí es mucho. Con la familia por supuesto, y ahora en mi finca en el interior de Valencia rodeado de naturaleza y paz permanente.

P: ¿Cómo le gustaría que le recordasen?

R: (hace una pausa y resopla) Como futbolista, me gustaría que me recordaran como un profesional que dio todo lo que tenía y que se fue a casa con la conciencia tranquila. Como persona, por no haber hecho daño a nadie y como alguien que fue inofensivo para el resto.

Por César Toldrá