EFEValència

El Premio Nacional de Investigación 2020, José Capmany, sostiene que la pandemia del coronavirus ha evidenciado la importancia de invertir en investigación y augura que en la carrera mundial por lograr una vacuna contra la covid-19 "el país que tenga el sector investigador más potente, la tendrá antes".

Así lo afirma en una entrevista con EFE el catedrático de Fotónica de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) tras lograr la más alta distinción en investigación de España, un reconocimiento "muy satisfactorio" a nivel personal y profesional porque en España "es muy complicado que la voz investigadora tenga visibilidad".

Director del Photonics Research Labs-iTEAM de la UPV, Capmany (Madrid, 1952) está considerado uno de los expertos más destacados en el ámbito de las comunicaciones ópticas a nivel internacional, con trabajos referente mundial en el campo de la fotónica.

LA PANDEMIA Y LA INVESTIGACIÓN

El investigador sostiene que la pandemia "ha evidenciado que es muy importante invertir en investigación porque ahí siempre se va sobre seguro y permite estar mejor preparado para afrontar retos como el actual".

Como ejemplo, precisa que el desarrollo de vacunas "tarda su tiempo y no se puede acelerar" pero "los países que tienen un sector investigador potente y se han puesto manos a la obra antes, probablemente tengan la vacuna antes".

Capmany considera que invertir en ciencia y tecnología "permite estar preparado para eventualidades, como la covid-19, desarrollar una economía más fuerte y menos dependiente de avatares no controlados y tener un empleo de calidad y con cualificación".

LOS CHIPS DEL FUTURO TRABAJAN CON LUZ

En sus investigaciones trabaja con el desarrollo de chips que funcionan con luz y son "primos hermanos" de los electrónicos, pero con mejor potencia de cálculos cuánticos y procesamiento.

"Los chips electrónicos se encuentra en todo, desde coches a ascensores, ordenadores y todo sistema que tenemos posibilidad de controlar", explica y resalta que esta tecnología ha sido "muy exitosa en casi seis décadas" y, aunque "aún tiene que dar para mucho", está llegando a "sus límites de capacidad de procesamiento".

Por eso trabaja en una alternativa que permita procesar más y más rápido y que sirva para las nuevas aplicaciones y las que están por llegar como el internet de las cosas (IoT), el 5G, la Inteligencia Artificial (IA) o la conducción autónoma: "Ahí entran en juego los chips fotónicos".

"Si la electrónica está llegado a sus límites, hay que buscar una tecnología no que la sustituya, pero sí que pueda trabajar con ellos y complementarla", sostiene.

Esta nueva generación de chips, con una parte electrónica y una fotónica hace que "ambas tecnologías cooperen y acudir a cada una en el mejor momento para su uso" y con "continuos trasvases" de una a otra para "optimizar la potencia de cálculo y procesamiento".

APLICACIONES BIOMÉDICAS: DETECCIÓN DE CÉLULAS CANCERÍGENAS

"Se trata de tener más potencia para hacer lo que ya hacemos y la tecnología para hacer cosas nuevas", precisa y asegura que una aplicación "más futurista" es en computación cuántica, con algoritmos que permiten "clasificar en diferentes categorías".

Al poder soportar estas nuevas formas de procesamiento de imágenes, los chips de luz "dan soporte a estas nuevas aplicaciones y llegar a estadios de identificación que no se pueden conseguir hoy en día por la velocidad en la que se trabaja".

El proyecto europeo NEOteRIC, que lidera Capmany, es el primero que aplica la fotónica programable para aplicaciones biomédicas pues los chips son capaces de procesar en una imagen hasta 2.000 células por segundo y clasificarlas, lo que entre otras aplicaciones, serviría para detectar células cancerígenas en fase incipiente.

TELECOMUNICACIONES: MULTIPLICAR POR 100 O POR 1.000 LA VELOCIDAD

En el ámbito de las telecomunicaciones, los chips fotónicos tienen aplicación en las comunicaciones móviles y permite una "transición suave" entre la comunicación inalámbrica (desde las terminales o dispositivos a las antenas) y la fibra óptica (desde las antenas a las centrales).

"Los chips de luz conexionan ambas tecnologías y son fundamentales. Son la prueba de evolución porque después del 5G vendrá el 6G y podrán seguir trabajando", resalta, lo que mejorará la velocidad que percibe el usuario final.

Explica que cada vez somos más consumidores de información en la nube, donde hay un gran trasiego de información tanto en el propio centro de datos, como de este hacia fuera y "es muy importante tener sistemas que permitan una interconexión de alta velocidad" para ambos tipos de flujos de datos.

"En el caso de la información dentro del propio centro de datos, los chips de luz tendrán un papel fundamental en los próximos años porque el movimiento de información dentro es mayor que el de la red de telecomunicación de un país y requiere tecnologías muy veloces", explica.

Lo mismo ocurre en el intercambio de información desde los centros hacia los sistemas inalámbricos, subraya y resalta que la idea es "mejorar en los próximos años un factor 10 pero tener la tecnología preparada para poder multiplicar por 100 o por 1.000 la velocidad, ya que son tecnologías muy flexibles".

Hasta hace 4 ó 5 años los chips de luz eran "algo minoritario" pero hoy en día, asevera, "son la fuente principal" para las telecomunicaciones y se prevé que su uso crezca del 25 al 40 % en el próximo lustro.

Mónica Collado