EFEMónica Collado València

Todas las comisiones falleras lo tienen, han sido formados en materia covid y elegidos por sus propios compañeros para una misión concreta: velar por el estricto cumplimiento de las normas sanitarias en sus casales y carpas durante la celebración de las Fallas de València, del 1 al 5 de septiembre.

Son los coordinadores covid, una nueva figura que toma protagonismo durante estas fiestas en pandemia y que como Nacho Martínez, de la falla Exposición-Micer Mascó, y Pablo Penella, de Pobla del Duc y Benipeixcar, han recibido formación específica por parte de técnicos de la Conselleria de Sanidad.

Los elegidos han recibido dos sesiones formativas -junio y agosto- en las que les han hecho hincapié en las normas anticovid, "nada" que no supiesen ya tras meses de pandemia, y les han recomendado hacer cartelería, el uso obligado de la mascarilla, crear grupos de 10 personas y "hacer todo lo que se pudiera al aire libre".

EVITAR QUE LA GENTE SE DESCONTROLE

A Nacho Martínez, la misión no le venía de nuevas, como cuenta a EFE, ya que tras el confinamiento de 2020, las comisiones de la Federación de Fallas de Especial realizaron "el primer evento fallero en pandemia", 'Una festa per a tots', de presentación de los bocetos de las siguientes fallas, y él se encargó de la coordinación.

"Había un poco de miedo porque era el primer acto fallero después del confinamiento y el 'shock' que llegó con el drama de la covid se había multiplicado al suspenderse las Fallas prácticamente cuando estaban a punto de empezar", recuerda.

En ese acto en un fin de semana de septiembre de 2020 "iba a haber un tránsito de 4.000 o 5.000 personas" y como responsable de la comunicación de la Federación, le propusieron coordinar el dispositivo covid.

"Formé un equipo muy preparado con personal sanitario, gente de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado e incluso militares. Salió muy bien y sentamos precedente. Adaptamos el protocolo a las fallas y lo hicimos público", añade para señalar que cuando surgió la figura del coordinador no fue raro que él se encargara.

Explica que los voluntarios en un protocolo covid son "como los pastores de un rebaño; su finalidad es que la gente no se aglomere y no se junte, y necesitas un equipo humano que los guíe en cada acto para que no se descontrolen".

"Es lo que estamos viviendo y oyendo desde marzo del año pasado. Es igual en las fallas que en los colegios o la hostelería. El ABC es el mismo y luego tiene sus peculiaridades", asegura; en las comisiones en ningún caso se superarán las 10 personas en los grupos, solo se quitarán la mascarilla para comer o cenar, habrá distancia de seguridad y se controlarán entradas y salidas.

A su juicio, es una "figura fundamental" y cuenta que los servicios que habitualmente se repartían los falleros -encargarse de la barra o de acompañar a los infantiles a recoger el premio- ahora "se han transformado en un 90 % en tareas relacionadas con el protocolo covid", como controlar la entrada al casal o la carpa y recordar las normas "para que nadie se descontrole".

APELAR AL SENTIDO COMÚN Y LA RESPONSABILIDAD

En el caso de Pablo Penella, llegó a coordinador porque hubo "pocos voluntarios" en la junta directiva y se presentó para acudir a la charla de la Conselleria para preparar cómo se iban a celebrar las fiestas en el marco de la pandemia.

"No nos contaron mucho que no supiésemos ya, pero nos recomendaron hacer todos los actos posibles al aire libre, el uso de la mascarilla, que hiciésemos grupos de diez personas como máximo y elaborar cartelería con las normas e información sobre cómo se harían los actos", cuenta a EFE.

Explica que harán "grupos burbuja" y, aunque saben que es difícil que no entren en contacto fuera de la falla, "esos grupos siempre estarán juntos y se podrán quitar la mascarilla cuando estén dentro. Fuera, no".

Además, explica que han contratado vallas para que nadie ajeno a la comisión pueda entrar a los espectáculos programados en la calle y que los falleros seguirán sentados desde sus mesas y, en algunos casos, bajo la carpa montada -sin paredes, solo toldo- que van a montar.

"Hay incertidumbre porque hasta que no pase, no sabemos cómo van a ir actos como la cremà o cómo se va a controlar que la gente de fuera visite la falla, pero confiamos en el sentido común y la responsabilidad de la gente, que esta concienciada de guardar la distancia de seguridad y usar mascarilla y gel", concluye.