EFEValència

El escritor alicantino Blas Ruiz, una de las firmas con mayor éxito en ventas de la novela negra en nuestro país, opina que el "psicópata invisible", la persona cuya ambición de poder le lleva a destrozar la vida de quien se le ponga por delante, "es más peligroso que el psicópata ejecutor" y además no paga por sus crímenes.

Ruiz (Rafal, 1984) acaba de publicar "No morirás" (Ediciones B), la novela que cierra la trilogía que inició con "No mentirás" y continuó con "No robarás" y que concentra el desenlace en 72 horas, una cuenta atrás narrada en tiempo real, siguiendo el estilo frenético que caracteriza a su escritura y un angustioso final que los lectores han aplaudido en las redes sociales del escritor.

El autor asegura en una conversación con EFE que la historia del mutilador de Mors está ya resuelta, "se cierra la trama", pero no la del inspector Nicolás Valdés, su personaje fetiche y su "alter ego" en la ficción, aunque no quiere avanzar todavía qué destino le depara.

Ruiz, colaborador habitual del portal literario Zenda fundado por Arturo Pérez-Reverte, señala que con el título de "No morirás" ha querido hacer un juego de palabras con su lector, que se desvela con la lectura del libro, porque lo fácil habría sido acabar con un "No matarás".

La historia parte de que Nicolás Valdés no ha dado señales de vida desde la última gran aparición del mutilador de Mors, cuando seis personas fueron brutalmente asesinadas. Hace un año que el inspector está desaparecido, el asesino sigue libre y reina una calma tensa en Madrid. Solo hay una razón por la que Nicolás volvería. Solo una persona que podría romper esa calma: Carolina, el gran amor del inspector, ahora en manos del criminal.

Ruiz es autor también de varios ensayos de crimonología, en los que relata la historia de los principales psicópatas de nuestro país y cuyo estudio le ha llevado a la conclusión de que en todos los casos hay condicionantes biológicos y genéticos que les predisponen a hacer el mal y que se activan por un componente social, sobre todo en la infancia, y les da argumentos para justificar sus atrocidades.

Pero advierte: "hay otros psicópatas invisibles", a la sombra, personas sin escrúpulos que no ejecutan un crimen pero que son capaces de pisar a cualquiera, de destrozar la vida de las personas "por su ambición de poder". Y están en nuestro entorno, en nuestros hogares, en el trabajo o en la política. A su juicio, este tipo de psicópatas es "más peligroso" y además "no acaba en la cárcel".

El mutilador de Mors ("muerte" según la mitología romana y nombre ficticio de un pequeño pueblo alicantino donde se desarrolla la primera entrega de la trilogía) "condensa" a varios de los criminales reales que Ruiz ha estudiado para sus ensayos, y establece un "duelo" psicológico con el inspector que llega a esta segunda entrega con "demasiadas facturas" psíquicas y físicas.

El criminal, además, es un gran lector de novela negra, y con ello Ruiz ha querido hacer un guiño a los grandes autores que admira, como Juan Gómez-Jurado, Matilde Asensi, Dolores Redondo, César Pérez Gellida o Lorenzo Silva, y a los títulos de sus novelas preferidas.

Sobre el personaje de Valdés asegura que lo ha ido construyendo, sin quererlo, a su imagen y semejanza, un "alter ego", con su misma edad, inseguridades, timidez y miedos, por lo que, de momento, no quiere prescindir de él.

A pesar de que la primera edición de "No morirás" se agotó a las pocas horas de publicarse, Ruiz mantiene su actitud de humildad y asegura que todavía sigue "sufriendo" con cada nuevo lanzamiento de sus libros.

El escritor alicantino dejó su profesión de informático a los 28 años, después de que le diagnosticaran un tumor de tiroides, unos problemas de salud que se complicaron y que le siguen acompañando. La lectura y la escritura fueron su tabla de salvación y en 2012 autopublicó su primera novela, "La verdad os hará libres".

Ahora trabaja en un nuevo ensayo sobre criminología y promueve en las redes la compra de libros en papel en las librerías y dejar las plataformas como Amazon para los "digitales". "Me estoy tirando piedras sobre mi propio tejado, pero hay que promover la compra en librerías, y más en este momento, porque sin libreros y sin librerías no hay libros", concluye.