EFEValència

La planta española de Ford, en Almussafes (Valencia), es una factoría versátil que fabrica en estos momentos 2.200 motores y unos 1.400 coches diarios de cuatro modelos diferentes, tiene en marcha un ERTE para toda su plantilla, de 6.000 empleados, y ha apostado por medidas de flexibilidad para asegurar su futuro.

Después de varios meses de incertidumbre, la factoría, inaugurada en 1976, ha recobrado el aliento, como también lo han hecho muchas familias y empresas de la industria auxiliar de Ford (que engloba unos 24.000 empleos), al conocer este miércoles que es la elegida para fabricar dos vehículos eléctricos de la plataforma GE2 tras la pugna con la alemana Saarlouis.

En enero comenzó el proceso de consultas de la multinacional con los equipos de las dos plantas y los sindicatos para evaluar si eran "ubicaciones potenciales" para la producción de vehículos de la plataforma eléctrica, y durante estos meses ha ido recopilando información exhaustiva.

No obstante, el presidente de Ford Europa, Stuart Rowley, ya comunicó que, independientemente de la planta elegida, aún no se trataría de una decisión de inversión en producto, puesto que tras la selección de la planta todavía habrá "mucho trabajo" para asegurar el producto para Europa, ni tampoco de una decisión de cierre, y se refirió a un previsible redimensionamiento de la estructura actual.

La planta valenciana fabrica en estos momentos unos 1.400 coches diarios, que se reparten en los modelos Kuga (887 al día, más de la mitad de la producción), Transit Connect (405), S-Max (72) y Galaxy (36).

En marzo dejó de fabricar el Mondeo y a finales de año sucederá lo mismo con la Transit destinada al mercado norteamericano y, posteriormente, ya en 2023, la dirigida a Europa. Los modelos Galaxy y S-Max se fabricarán hasta marzo de 2024.

En el departamento de motores, a mediados de mayo comenzó un turno de noche de carácter fijo y voluntario para suministrar 400 propulsores para las plantas de Norteamérica, con los que en total monta 2.200 motores diarios.

Los motores 2.0 y 2.3 Maverik EcoBoost y 2.0 GDI se envían a las plantas estadounidenses de Louisville (para el modelo Escape) y Flat Rock (Lincoln), la canadiense de Oakville (Edge), y para los modelos Mustang y Transit Connect de Valencia.

Con mil de los 6.000 empleados que trabajan en la factoría, el área de motores lanzará en el último trimestre de este año el motor Duratec 2.5 litros, un motor híbrido que se equipa en el Kuga PEHV (híbrido enchufable).

Además de su adaptabilidad para fabricar cualquier modelo que se le ha asignado, la planta hizo una apuesta por la flexibilidad de las condiciones laborales de sus trabajadores de cara a conseguir la plataforma eléctrica, que se plasmó el 27 de enero en Colonia en un acuerdo entre UGT -sindicato mayoritario en Almussafes- y la dirección de Ford Europa a cinco años (hasta 2026).

Las medidas de flexibilidad pactadas para la planta valenciana entrarían en vigor a partir de 2025 y estarían condicionadas a la adjudicación y demanda de los nuevos vehículos eléctricos. En caso contrario, solo tendrían validez para 2022, según el pacto.

La planta de Saarlouis (Alemania) también presentó un acuerdo de futuro para optar a la producción eléctrica cuya propuesta englobaba a las tres factorías del país, con unos 20.000 trabajadores en su conjunto.

LAS MEDIDAS DEL ACUERDO

El acuerdo para Almussafes recoge incrementos lineales no consolidables en las tablas salariales que suman 7.000 euros entre 2022 y 2025 para la plantilla de la factoría de Almussafes, así como otras medidas de flexibilidad como aumentar en 15 minutos los turnos de trabajo, trabajar hasta 18 sábados al año o incorporar un turno de noche.

La contención salarial consiste en un acuerdo a cinco años, los cuatro primeros de contención salarial y en el quinto (2026) se volvería a la senda del IPC partiendo de incrementos del 1,6 % consolidables desde el 1 de enero; si fuera superior, en 2027 se aplicaría un 0,5 % más.

Los incrementos lineales no consolidables en las tablas salariales para cada uno de los cuatro años son: 1.000 euros en 2022, que se pagarían a la firma del acuerdo; 1.500 euros en 2023; 2.000 euros en 2024; y 2.500 en 2025.

Las medidas de flexibilidad están condicionadas a la asignación de los modelos eléctricos y se aplicarían a partir de 2025. La principal es aumentar en quince minutos las jornadas diarias en cada turno.

En cuanto a las jornadas industriales (4 días/año, son días de vacaciones), se continuarán consumiendo antes de un ERTE si lo hubiera pero, si fuese necesario trabajar esos días, se renuncia a cobrar el plus existente.

Si con estas medidas no fuera suficiente porque la producción asignada excediese la capacidad del momento, se podrían trabajar hasta 8 sábados por año con un día de vacaciones a cambio y un plus de flexibilidad de unos 100 euros en el caso estándar de un operario de producción; de la misma manera, se contemplan 10 sábados adicionales anuales que se cobrarían como horas extraordinarias.

Con el fin de asegurar la cobertura de los picos de demanda, también se introduce la posibilidad de organizar un "miniturno" de noche de 4 horas con nuevas contrataciones, que podría ampliarse a jornada completa si fuera necesario. En este último caso, los 15 minutos de alargamiento de la jornada desaparecerían.