EFEValència

Evitar situaciones de riesgo, sentirse seguras y mantener el control en una situación de peligro son algunos de los objetivos de un nuevo sistema de seguridad integral para mujeres que fusiona el kárate 'Full Technic' con herramientas teóricas y que, en pocos meses, les proporciona una mayor agilidad física y mental.

Los valencianos Francisco Tapia y Poli Llopis Maillo son los impulsores de un curso en el que aplican este método y que está dirigido a mujeres en situación de riesgo, por circunstancias personales o porque se dedican a trabajos que les llevan a atravesar situaciones peligrosas.

Al kárate 'Full Technic', que aunque es un arte marcial se entiende como un sistema educativo impartido en una escuela de kárate, se une una parte teórica en la que se ofrecen pautas de autoprotección, herramientas que permiten a las mujeres anticiparse al agresor, sentirse más seguras y poder salir de situaciones complicadas en su vida diaria.

Nani Aragonés y Elena Sáez Martínez, ambas de 52 años, y Cristina Sáez, de 49, son tres de las mujeres que han optado por practicar este nuevo sistema que, afirman, les ha aportado una mayor concentración, mantenerse alerta y controlar el entorno donde se mueven.

KÁRATE 'FULL TECNICH'

El kárate 'Full Technic' fue creado por el Maestro Francisco Tapia hace cuatro décadas y busca generar una alternativa a una concepción del kárate exclusivamente competitiva y recuperar la holística que siempre ha tenido esta práctica.

"La palabra primordial sería control, para mí es necesario y lo implanto desde los inicios", asegura a EFE Tapia, que destaca la importancia de conseguir "el control antes de ser agresivo. Si logras que no surja la agresividad, has ganado más de cien combates".

Así, la técnica fomenta las dimensiones física (desarrollo de fuerza, resistencia o coordinación, adaptándola a la edad); cognitiva (control de atención, concentración, memoria); afectiva (gestión de emociones como la rabia o el mido); social (fomentar el altruismo, la empatía y el respeto); y espiritual (encontrar el sentido vital).

Otra innovación es su metodología didáctica, en la que se fomenta la práctica reflexiva frente a la mera reproducción de un modelo; todos los alumnos realizan los mismos ejercicios (con independencia de su cinturón), se fomentan valores y prácticas colaborativas y hay una evaluación formativa y continua.

PARTE TEÓRICA

Poli Llopis, que dirige el área teórica, ha impartido durante cinco años clases como voluntario en el Centro Penitenciario de Picassent y aprendió en Brasil y Venezuela las principales técnicas de los guardaespaldas, que "siempre tratan de prevenir que suceda el hecho delictivo", y las aplica al proyecto formativo de Seguridad Integral para Mujeres (SIM).

"Les damos unas herramientas con las que se sienten superseguras, porque se pueden anticipar, y si llegara el caso terrible de tener que enfrentarse a alguien, lo aprendido con sensei Paco Tapia les sobra y basta para salir del 80 % de las situaciones complicadas", explica Llopis, que añade que pueden practicarlo mujeres de cualquier condición física.

La seguridad personal implica evitar convertirse en víctima de una agresión tomando en cuenta el entorno y siendo consciente de que hay que estar alerta, porque puede ocurrir en cualquier momento y en lugares abiertos o cerrados, de día o de noche.

Así, aconseja sacar las llaves de la portería al menos diez metros antes de llegar a ella, utilizar el cristal del portal como espejo o marcar un metro y medio de distancia con la puerta del ascensor para evitar ser sorprendidos o sufrir un robo o una agresión.

CAMBIO DE HÁBITOS

Cristina Sáez, de 49 años, lleva pocas semanas en el curso, al que asegura a EFE que se apuntó "por seguridad. Por desgracia, estamos en una sociedad en la que hay que dar este curso", y explica que a pesar del poco tiempo que lleva ya ha empezado a corregir algunos hábitos que pueden ponerla en riesgo.

"Lo recomiendo, aunque espero que evolucionemos, eduquemos mucho mejor y no sean necesarios", indica.

Nani Aragonés, de 52, practica kárate desde que tenía 10 años y afirma que es como es "gracias al sensei" Paco Tapia. "Me ha dado muchísima seguridad a todos los niveles, de control del entorno. Te das cuenta de que lo que aprendes lo conviertes en algo habitual, te sale como innato".

Con la práctica del nuevo sistema, señala, "la mejora es increíble en todos los aspectos. Te aporta mayor concentración y a estar alerta".

También Elena Sáez Martínez, de 52 años, practica karate desde los 14 y asegura que esta nueva técnica le hace sentirse "segura y bien" consigo misma: "Te aporta que el miedo no te pueda bloquear en un momento dado, que puedas tener capacidad de reacción. Es una filosofía de vida".

"Soy una persona muy precavida, que miro por donde voy, y esto te permite la capacidad de ver lo que hay alrededor", explica Elena. EFE

Por Concha Tejerina