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Más pronto que tarde se impondrá el uso de cámaras y micrófonos para el cuidado a distancia de las personas mayores en sus hogares, una necesidad que afloró con el confinamiento por el coronavirus y que abrirá un debate entre el derecho a la privacidad y los beneficios tecnológicos para ese fin.

Una cuestión, sensible ya de por sí, que puede hacer surgir en cualquier ciudadano la inquietante idea de ser sometido, en la vejez, a una "vigilancia continua", similar a la del 'Gran Hermano', en la novela "1984", de George Orwell, si no hay mecanismos legales que garanticen en la práctica la buena utilización de la información obtenida con el material audiovisual.

¿Dejaríamos, por ejemplo, que un familiar nuestro, de edad avanzada y que vive solo en su casa sea visionado de día y de noche para saber en cualquier momento cómo se encuentra y si necesita algún tipo de ayuda o cuidado, sin dudar si le estaríamos arrebatando dos aspectos muy valiosos: su dignidad y su intimidad?

El investigador del Departamento de Tecnología Informática y Computación de la Universidad de Alicante (UA) Francisco Flórez lidera dos proyectos europeos, visuAAL y GoodBrother, que pretenden analizar los límites éticos y legales sobre el empleo de cámaras y micrófonos para ofrecer servicios en hospitales, domicilios y entornos comunitarios, salvaguardando la privacidad de los usuarios.

Ambos trabajos, con una duración de cuatro años (2020-2024), se llevan a cabo en un momento en que Europa se enfrenta a retos médicos y sociales relevantes debidos, principalmente, al cambio demográfico que se está produciendo con poblaciones envejecidas y el impacto económico de hacer frente a la necesidad de una mayor prestación de servicios sanitarios y de cuidados a la Tercera Edad.

Según Flórez, "las tecnologías para un envejecimiento activo y saludable tienen un gran potencial para contribuir a solucionar estas demandas sociales y de atención médica mientras se benefician de las oportunidades".

No obstante, admite, existe la preocupación de que vídeos o audios sin procesar puedan ser observados o escuchados por "espectadores" no autorizados y almacenados para un uso inapropiado.

Por ello, los expertos involucrados en los dos proyectos, de carácter multidisciplinar (participan sociólogos, abogados, sanitarios, informáticos, ingenieros y profesionales de otras disciplinas de más de una treintena de países), abordarán cuáles son las "barreras" y los "beneficios" que perciben los usuarios para adoptar estas tecnologías.

Simultáneamente, buscarán un "equilibrio" entre la preservación de la privacidad de las personas mayores y el desarrollo de servicios básicos en el cuidado de este colectivo basados en cámaras y micrófonos, de una manera que proteja y tranquilice a los usuarios, ha explicado Flórez en una entrevista a Efe.

"Vamos a trabajar en las dos líneas", contando con las opiniones y consideraciones de los propios usuarios, proveedores de cuidados, ONG, responsables políticos y servicios sociales, ha señalado.

La cultura desempeña "un papel importante" en este ámbito, ha afirmado Flórez. Así, en países del entorno mediterráneo, como España e Italia, donde existe en teoría una tradición familiar más cohesionada, se acepta en mayor grado el empleo de cámaras para monitorizar a las personas mayores, en comparación con los nórdicos.

Pero esto cambia, pues en el Reino Unido, reacio incluso en un principio a investigar en este campo, aumenta la aceptación del uso de la tecnología para esa función tras la difusión en un programa de la BBC de unas imágenes captadas con cámaras ocultas por familiares de residentes en un centro de mayores en las que se apreciaban supuestos casos de abusos por parte de sus cuidadores, ha añadido.

Por otra parte, Flórez ha destacado que "los avances en visión por computador y procesamiento de audio permiten diseñar espacios inteligentes que pueden observar y escuchar el entorno y a sus ocupantes, pudiendo ofrecer servicios avanzados como prevención y detección de caídas, rehabilitación, ayuda a personas con demencia, apoyo a la vida cotidiana de mayores y sus cuidadores, etcétera".

Además, ha indicado, con las nuevas tecnologías se puede pixelar o emborronar parte de las imágenes registradas y modificar el documento sonoro grabado para no quebrantar los derechos a la privacidad.

Porque de lo que se trata es de compensar la sensación de permanente vigilancia y de incorporar, a través del vídeo y el audio, servicios adecuados, conscientes con la privacidad y orientados a ofrecer a los mayores la posibilidad de tener una vida independiente y un envejecimiento activo y saludable: la búsqueda del 'Buen Hermano', en contraposición con el 'Gran Hermano'. Guzmán Robador