EFEValència

La Fosa 100 del cementerio de Paterna ha rescatado los restos de 24 represaliados y ahora, gracias al libro "Etnografía de una exhumación", su memoria histórica llega a través de cómo lo vivieron sus familias, especialmente las mujeres, y del análisis jurídico, político, científico-forense y mediático que la rodean.

Desde un punto de vista antropológico, inédito hasta ahora, la socióloga Isa Gadea y la antropóloga social Pepa García Hernandorena acaban de publicar un libro que recoge la historia de ese nicho con "otra mirada y otras voces" y que ha servido de gesto "reparativo" para las familias, que lo han acogido como "un tesoro".

LA FOSA 100, UNA MIRADA A LO QUE PASA FUERA

Se conocían de la Asociación Valenciana de Antropología pero su relación con las fosas de Paterna fue una casualidad que las "conectó": la antropóloga entrevistó para su tesis sobre emigrantes españoles que habían ido a Estados Unidos y otros países americanos a principios del siglo XX a una mujer de Bellreguard que le contó la historia de su padre: era Isabel Borrás, la abuela de Isa.

"Isa me invitó a los actos de exhumación de la Fosa 115 donde estaba su bisabuelo y a partir de entonces fuimos varias veces al cementerio de Paterna y conocimos a familias de otras fosas, tenemos amigos arqueólogos y nos dimos cuenta de que había mucha gente implicada alrededor de una fosa", resalta García.

Sostiene que los arqueólogos, historiadores y archiveros trabajan en lo que pasa dentro de la fosa y vieron "que casi era más interesante mirar lo que estaba ocurriendo fuera, en el presente, todo ese movimiento social asociativo y en el ámbito político y mediático".

Supieron que iba a empezar la exhumación de la Fosa 100 y decidieron hacer su historia. Plantearon el proyecto a la Diputación de Valencia, consiguieron los fondos y el 2 de noviembre de 2019, con los primeros movimientos de tierra, empezó su aventura literaria. El libro se ha presentado este mes de mayo.

EL PESO DE LAS MUJERES EN LA MEMORIA HISTÓRICA

Plantearon el estudio de la Fosa 100 a través de su historia de vida, una técnica de la antropología social que rastrea desde los orígenes a la actualidad.

"Hicimos una mirada a las diferentes vidas que tiene la fosa en el pasado y en el presente: la vida asociativa y familiar, la vida mediática, la vida política, la vida científica-forense..." y a cada una de ellas dedican un capítulo, con especial hincapié a cómo lo han vivido las familias, explica García.

"Lo hacemos desde lo colectivo y eso nos permite hablar de otras voces, no solo los que quedaron sepultados en la fosa sino las otras protagonistas de esa represión, que son las mujeres, las viudas, las hijas, las hermanas", apunta Gadea; su compañera añade que "la vida familiar vehicula la custodia de las memorias que han permitido llegar al punto en el que está ahora el cementerio de Paterna".

Les ha llamado la atención, según Gadea, la "evidencia empírica del peso que tienen las mujeres cuando hablamos de memoria y el caso omiso que se les hace. Acudimos a las abuelas para recrear la vida y la historia de ellos, pero ¿por qué no nos centramos en cómo vivieron ellas esta experiencia? Porque ahí también está la memoria".

Ello se refleja en la portada de la Premio Nacional del Cómic de 2018, Ana Penyas, que ilustra a una señora mayor en una cocina enseñando "la cajita donde están los recuerdos, la memoria que ha permitido sacar a la luz los huesos de las fosas", describe García.

Según Isa Gadea, esas mujeres han permitido a las generaciones de nietas "convertir ese duelo abierto heredado en la llama de un activismo por la memoria".

ALTARES DOMÉSTICOS

"La memoria está en las fosas pero también en los altares domésticos y en los objetos que esas viudas guardaron y custodiaron entre el silencio, la pena y su dolor en ese duelo en el que no les permitieron transitar", sostiene la socióloga.

Las autoras han incluido en el libro fotos actuales y un archivo de todos los documentos, fotografías, cartas de capilla (de despedida), trozos de tela, botones e incluso cajas o espardenyes que los presos hicieron para sus hijos y que conforman los "altares domésticos", con los que han rendido homenaje a sus muertos.

UNA FOSA, MUCHAS VIDAS

Las autoras han dado voz a otros agentes implicados porque "sin ellos la historia de la fosa quedaba coja". El libro también detalla la vida jurídica de la fosa y el "callejón sin salida" en que se encuentran las familias cuando quieren judicializar una fosa porque en ella reposa la prueba de un crimen aunque sea de hace 80 años.

La vida mediática también tiene su espacio en el libro para descubrir que principalmente "se pone el foco en la espectacularidad de una exhumación o un hallazgo", apunta Isa, mientras Pepa añade: "Parece que esa práctica reparativa es la única, pero memoria histórica no es solo exhumar".

También analizan las diferentes lecturas políticas que se hacen a la hora de la apertura de las fosas y el sistema "un poco perverso" de subvenciones "que deja sobre las espaldas de las familias toda la responsabilidad de asociarse, localizarse y el papeleo".

UN TESORO PARA LOS FAMILIARES

La presidenta de la Fosa 100 de Paterna, Teresa Llopis, confiesa a EFE que acogieron con alegría el proyecto de Isa y Pepa, una trabajo que ha sido "largo, pero superemocionante y que ha estrechado los lazos entre unas familias y otras".

"A base de ir sacando la verdad, los objetos y las cartas que nos ha pedido para el trabajo se ha propiciado que nos tengamos que ver, que los pusiéramos en común y se entreteje una historia, porque te das cuenta de que todas son parecidas y te hace sentirte hermanado", agrega.

El libro es, a su juicio, "un tesoro para las familias, es la información que llega de los padres a los nietos, a los hijos e hijas y está siendo muy emocionante para ellos; tiene un valor muy grande", y también valora que sus autoras les "han tratado el tema con mucha delicadeza y respeto", despejando así cualquier recelo. EFE

Por Mónica Collado