EFEValència

La escritora y periodista Lola Mascarell, Premio Internacional de Poesía Emilio Prados, debuta en la novela con "Nosotras ya no estaremos", una evocación a la pérdida de los referentes familiares y a la relación entre las mujeres de varias generaciones donde reivindica la literatura como medio para "salvar la memoria que va hacia el olvido".

La novela, antes de su lanzamiento, despertó el interés de la directora de cine granadina Violeta Salama, que el 10 de diciembre presentará su ópera prima "Alegría" sobre el crisol de cultura que vivió en su infancia en Melilla, y prepara la versión audiovisual del libro de Mascarell.

La historia de "Nosotras ya no estaremos", publicada por Tusquets, "surgió como un proyecto poético, con unas primeras prosas que hablaban de mi infancia, de la casa donde paso los veranos, donde más me gusta escribir, y fue surgiendo un relato que dejó de ser autobiográfico para convertirse en ficción", señala Mascarell en una entrevista con la Agencia Efe.

La protagonista, como la autora, siente que le arrancan una parte de su vida cuando sus padres deciden vender la segunda residencia familiar, donde pasó su infancia, y con ello su memoria, sus recuerdos o los veranos con su abuela, y todo ello lo ve como una amenaza ante la que decide actuar y pide un préstamo para impedirlo.

La casa evoca también el universo doméstico femenino, la relación entre varias generaciones de mujeres y reivindica el papel de la literatura como "el intento de salvar lo que inevitablemente va a ir hacia el olvido".

La novela empieza siendo autobiográfica para caminar hacia la ficción, con personajes como Moriarty -en alusión al adversario de Sherlock Holmes-, el comprador que ofrece un excesivo interés por la compra de la vivienda y desvela con ello un inesperado secreto familiar.

Moriarty simboliza además todo lo que la protagonista considera que es "malo" para la sociedad, como "lo rápido, lo inmediato y el dinero, pero como ocurre muchas veces en la vida nuestros enemigos lo son porque tienen algo de nosotros", reflexiona la autora.

Y plantea una reivindicación muy básica: "Por qué desechar las cosas que todavía sirven, que aún tienen vida", por ese "consumismo constante".

Mascarell fue directora del Taller de Narrativa de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y autora de los libros de poemas "Mecánica del prodigio" (2010), "Mientras la luz" (2013, Premio Internacional de Poesía EMilio Prados y Premio Alcalá de Poesía) y "Un vaso de agua" (2018), así como de artículos y críticas literarias.

Desde hace diecisiete años es profesora de Lengua Castellana y Literatura, actualmente en el instituto de Bétera (Valencia), una experiencia que plasmará en su próxima novela, que tiene ya "en marcha" y que parte de su adolescencia, de sus vivencias como alumna y después como docente.

"La poesía y la adolescencia han estado siempre de la mano, es la época en la que conectas poéticamente con el mundo y las historias contadas siguen funcionando en la enseñanza secundaria", asegura.

De sus referentes literarios señala que hay una lectura que vuelve constantemente a su cabeza: "Mujercitas", de Louisa May Alcott, y recuerda con cariño el libro de Antonio Machado que su abuela tenía siempre en la mesa camilla, forrado con papel de regalo dorado "como si fuera un libro sagrado" y cuyos poemas le recitaba de memoria.

El poeta Francisco Brines es para la escritora también "fundamental" y "estaba en su cabeza" cuando inició la escritura de "Nosotras ya no estaremos": "Elca es la casa de los veranos infantiles de Paco y del poeta leo especialmente esos poemas que hablan del niño que todavía sigue corriendo por la casa de Oliva", señala Mascarell.

Como en el caso de la protagonista de su novela, Brines decidió que Elca era el lugar donde quería pasar los últimos años de su vida y que allí "no podía ser infeliz", concluye la autora.

Eva Batalla