EFEValència

El escritor, productor, director y guionista Manuel Ríos San Martín nunca ha sido lector de "thriller", pero reconoce que este tipo de novela le permite, como escritor, introducir "reflexiones de fondo, sin que se haga pesada la lectura y mientras el lector se entretiene".

Así lo afirma en una entrevista con la Agencia EFE, con motivo de la publicación de su tercera novela, "Donde haya tinieblas" (Planeta), en la que a partir de la desaparición de una modelo rusa de 17 años se abordan cuestiones como la culpa y el perdón, la intolerancia o la interpretación de la religión.

PERDÓN O CASTIGO

Dos inspectores, un hombre de unos 50 años y una mujer de unos 30, que no tienen nada en común, se hacen cargo de investigar el caso de esta joven modelo, que curiosamente carece de ombligo, lo que les llevará a recorrer España por lugares misteriosos y templos en apariencia tranquilos, con varias hipótesis sobre la mesa.

Entre ellas, que el crimen lo haya cometido un seguidor de la modelo, obsesionado con las fotos que subía a sus redes sociales; que la mafia rusa esté detrás de una red de prostitución de lujo, o que haya un psicópata religioso que pretende librar al mundo de todos aquellos pecadores que no siguen los preceptos de Dios.

"También es posible que varias de esas hipótesis estén conectadas de alguna manera", plantea Ríos San Martín (Madrid, 1965), quien participaba este viernes en el festival de novela negra de València VLCNegra, y quien más allá de enganchar al lector con esta trama, busca ir más allá.

"¿Cuál es nuestra actitud? ¿Es más favorable al perdón o la misericordia o nos decantamos por la venganza o el castigo?", señala, y asegura que el "thriller" permite "meter todas estas reflexiones de fondo sin que se haga pesada la lectura y mientras el lector se entretiene".

SUPERAR LAS DIFERENCIAS

Otra de las cuestiones sobre las que reflexiona la obra es la intolerancia, a través de la capacidad, o no, de ambos inspectores para superar las numerosas diferencias que les separan, tanto vitales como sobre la investigación del caso, en favor de un objetivo mayor: desenmascarar a un asesino en serie.

"Eso salió con el espíritu de la pandemia. Estaba encerrado escribiendo y veía cómo los políticos se pegaban entre ellos", explica el escritor, quien indica que sus protagonistas también eran muy diferentes entre sí y, al igual que los dirigentes públicos, tenían "un problema común que resolver".

"¿Vamos a ser capaces de olvidarnos de nuestras ideologías y colaborar o, por el contrario, estaremos todo el rato echándonos cosas en cara unos a otros y buscando lo que nos diferencia en lugar de lo que nos une?", pregunta Ríos San Martín, quien apunta que para saber si los investigadores tienen más éxito que los políticos habrá que leer la novela.

Bajo "Donde haya tinieblas" subyace también la influencia de las redes sociales, tanto por los peligros que pueden suponer, como también por la ayuda que pueden prestar a la investigación policial, así como el machismo y la misoginia o la interpretación de la religión.

Según el autor, las diferentes visiones de la realidad que tienen los dos inspectores y su educación (laica en el caso de ella, y religiosa en el de él), se ven, sobre todo, en las interpretaciones bíblicas que ambos hacen y que generan motivos de discusión.

TERNURA E IRONÍA

Manuel Ríos San Martín anima a todo aquellos lectores a los que les gustó su anterior novela, "La huella del mal", a que le den una oportunidad a "Donde haya tinieblas", pues tiene los elementos de la anterior pero aporta "un punto de ternura e ironía sobre toda la historia, que en estos tiempos de pandemia nos viene bien".

Guionista de exitosas series de televisión como "Médico de familia", "Menudo es mi padre" o "Compañeros", trabaja ahora en la adaptación de "La huella del mal" como serie de televisión, un proyecto que está disfrutando y que "no será exactamente igual que la novela".

De momento, no se ha planteado hacer lo mismo con "Donde haya tinieblas". Lo ve más complicado al estar escrita en primera persona, y además, cuando escribe no visualiza las novelas como series porque "es muy improbable que un libro se venda" para hacer una adaptación televisiva.

Se siente cómodo en todas sus facetas profesionales y le gusta mezclarlas y combinarlas, y cree que la ficción de televisión atraviesa un buen momento, a pesar de que la pandemia haya obligado a paralizar o retrasar algunos proyectos por la imposibilidad de realizar rodajes. EFE

Por Carla Aliño