EFEValència

El entrenador asturiano Marcelino García Toral, destituido el miércoles del Valencia, agradeció emocionado y con alguna lágrima el trabajo y el apoyo de los jugadores y acusó a Peter Lim, propietario del club, de haber cambiado, sin decírselo a la cara, el modelo de trabajo que pactaron a su llegada a la entidad.

"Han sido dos años maravilloso en Valencia y en el Valencia. Hemos tenido el privilegio de convivir y disfrutar con un grupo increíble, que nos han hecho campeones de Copa, nuestro primer titulo como cuerpo técnico, consiguiendo dos años seguidos cuartos con el premio de la Champions", señaló.

"La despedida fue muy triste pero era lo que llevaba la situación. Por nuestra parte un agradecimiento total. Lo más importante ha sido disfrutar día a día con ellos. Haber salido de los momentos de dificultad. Estarán en mi corazón hasta el último día de mi vida", señaló mientras se le caía alguna lágrima.

El entrenador asturiano, que negó haber cuestionado nunca la autoridad del dueño, se mostró seguro de que la destitución se ha producido por haber ganado la Copa del Rey, después de haber recibido el mensaje directo e indirecto durante la temporada de que dejara de lado la competición que conquistaron el 25 de mayo.

García Toral explicó que a principios de julio empezaron a ver situaciones que indicaban "que las formas de trabajo han cambiado". "Pedimos ir a Singapur y se me dice que hay una confianza absoluta en nuestro trabajo, en mí y en el cuerpo técnico, que todo va a seguir igual pero vemos que no es así", señaló.

El entrenador agregó que "se transforman las condiciones pactadas a través del director general y el modelo cambia pero no se nos dice a la cara, como propietario estaba en pleno derecho pero "nosotros hubiéramos tenido la opción de decidir si éramos las personas indicadas para seguir en el proyecto".

Ese pacto, desveló incluía "una condición, tener una opinión importante en la confección de la plantilla y decisiva para el 'no', lo demás era todo consenso".

García Toral salió al paso de un supuesto malestar del propietario por haber intervenido su agente, Eugenio Botas, en muchas operaciones y lo descartó.

"Desde que llegué, el Valencia habrá realizado más de cincuenta operaciones de mercado y mi representante participó en dos, la llegada de Neto y la salida como cesión de Medran al Alavés. Durante estos 26 meses ningún futbolista representado por mi agente formó parte de la plantilla del Valencia, quien dice eso miente", señaló el asturiano que dijo que "es casi una infamia".

García Toral agradeció la confianza del director general Mateu Alemany y dijo que "ha traspasado la relación el proyecto profesional para ser una amistad personal". También admitió que este proceso de desencuentro vivido "no es con el entrenador, ha sido un proceso con el director general". En cambio, no se quiso referir al presidente Anil Murthy.

El técnico desveló que la intención inicial del club fue que dos empleados le llevaran la carta de despido y que Alemany, al ser él quien lo había contratado, decidió comunicárselo personalmente.

El asturiano extendió su agradecimiento a los medios de comunicación, a los trabajadores del club y a la afición. "Nos llevamos el cariño de una gran afición que nos apoyó desde que llegamos y en los momentos de dificultad, que los hubo", apuntó.

"Nos sentimos y sentiremos siempre agradecidos. También contentos de haberles devuelto la ilusión y de haber colocado al club en el lugar que le corresponde", prosiguió.

Preguntado por si volvería a un Valencia que no fuera ya propiedad de Peter Lim, el entrenador dijo que "es indudable que disfrutaríamos volviendo a entrenar al Valencia, es una obra incompleta, nuestra única idea era seguir creciendo".

"El dolor está presente y debemos dejar que el tiempo cure las heridas pero hay que seguir, la vida no para y nuestra manera de sentir la profesión es la misma. Respeto, humildad y honradez. Me voy a apartar un tiempo del escenario publico", concluyó.