EFEValència

La escritora valenciana María Villamayor acaba de alumbrar "Huellas de Plomo", con la que confía "sorprender" con las nuevas aventuras e intrigas de las hermanas Ferrer y el resto de personajes de "Las doce llaves", la obra con la que dio el salto a la fama y que confiesa que le puso "el listón muy alto".

En una entrevista con EFE, Villamayor (València, 1963) sostiene que, tras el "respiro" de "Años Muertos", una novela de segundas oportunidades que fue un "desahogo a tantos años de documentación histórica" para escribir "Las doce llaves", ahora estaba "más preparada y madura" para escribir esta "esperada" segunda parte con la que espera "no defraudar".

Con todo listo para presentar en la Feria del Libro de València la que es su cuarta novela y con fecha cerrada para firmar libros, el obligado confinamiento por la pandemia del coronavirus "paró la imprenta y ha retrasado todo", explica la autora, ahora de promoción de "Huellas de Plomo" (Samaruc), que acaba de llegar a las librerías.

Adelanta que "empieza fuerte, en la misma fuente de la Dama de Elche en los jardines de Viveros de València en la que finaliza la anterior novela" y en ella vuelve la intriga y las aventuras de las hermanas y sus parejas y otros personajes entrañables como la tía Rosa, que las crió, y su novio Miguel, o Pepe, el mendigo.

Es Pepe, del que "se sabía muy poco", quien sirve a Villamayor como hilo conductor de la nueva historia que, en casi 600 páginas -"Las doce llaves" rozaba las 900-, visita otra vez lugares emblemáticos de València aunque Sara y Alejandra "ya no descifran acertijos sino versículos de la Biblia que tienen un doble sentido".

"València vuelve a ser el principal escenario" y aunque sigue "sacando mecha" a la parte histórica de la ciudad, aparecen otros escenarios icónicos como la Ciudad de las Artes y las Ciencias, resalta la escritora, que desvela también que hay "una maldición familiar que obliga a los personajes a indagar en el siglo XV".

Eso le da pie a entroncar en su relato personajes históricos como el rey Alfonso V de Aragón, el Magnánimo, su consorte la reina María de Castilla, el religioso padre Jofré u otros "que han dejado huella en nuestra historia y que directa o indirectamente se ven involucrados en la trama".

"Ha sido una verdadera odisea entrelazar los personajes históricos en la trama porque no me cuadraban fechas ni hechos. Involucrar a la Historia es arriesgado porque te puede sabotear en cualquier momento y he tenido que ir línea a línea a línea para cometer los menos errores posibles", añade.

Villamayor, que hace apenas cuatro años trabajaba en una óptica, cuenta que, como anunció, "las hermanas Ferrer hacen la maleta" y se van de viaje aunque es "forzado" por la "obsesión y la implicación" en la trama de la historia, aunque deja al lector descubrir dónde se van.

"Cuando escribí 'Las doce llaves' (Samaruc, 2012), tres años antes de publicarla no pensé en continuarla, a pesar de haber dejado la puerta abierta. Han pasado los años y tenía que escribirla aunque el listón está muy alto porque tuvo más aceptación de la que esperaba y era una responsabilidad escribir la segunda parte", asegura.

Según Villamayor, se trata de una novela "muy esperada" y, aunque las segundas partes "son complicadas" y la primera dejó "muy buen sabor de boca", confía en "mantener el nivel y que los lectores queden satisfechos y mantengan la empatía con los personajes".

"Para bien o para mal, espero sorprender", afirma la escritora valenciana, que reconoce que "Años Muertos" le dio "el impulso" para esta nueva obra, que ha escrito en un año, en dos etapas diferentes, y que le ha llevado varios años de "seguir" documentándose.

Villamayor ve la historia de las hermanas Ferrer como serie de televisión, de dos o tres temporadas "para no cansar", asegura con una sonrisa, y añade que tendría que hacerlo una productora valenciana que "sepa plasmar nuestras costumbres y esté a la altura de una gran puesta en escena con los escenarios espectaculares de València".

Explica que como persona "activa", en el confinamiento junto a su marido no ha parado" de hacer cosas de casa y mucho deporte y, aunque le ha pesado tardar tres meses en ver a sus dos hijos y tres nietos -el cuarto viene en camino-, le ha servido para "pensar en la trama para una posible tercera parte".

Mónica Collado