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"El dibujado" de Paco Roca se ha escapado del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y ha encontrado refugio en las páginas del cómic que, bajo el mismo nombre, ha permitido al dibujante valenciano "experimentar" en el lenguaje y el arte para hacer llegar una reflexión muy poliédrica sobre la creación y el ser humano.

Paco Roca ha rizado el rizo. Y lo ha hecho porque ha entrado en el "alma" del cómic a través de esta obra (Astiberri) "necesaria" que ha sacado de las paredes del IVAM, de lo que creó en 2019 para la exposición "El Dibujado".

"Era una oportunidad -dice a Efe acerca de este cómic- para experimentar. Este cómic surgió de un proyecto que ya de por sí era muy atractivo y con esto de la pandemia he tenido un poco más de tiempo, así que le di vueltas para transformarlo porque quería que aquella exposición quedara en el papel".

Así que se puso manos a la obra, y fue entonces cuando se dio cuenta de que no podía volcar milimétricamente lo que había hecho en la exposición porque esto sería como "mutilar el propio lenguaje": "lo que era interesante de esa expo era contar una historia y mostrar cómo contarla en aquellas paredes".

Pero "El dibujante" cómic le ha llevado a "transformar" su historia y "experimentar" nuevas vías de narración distintas a las que creó para la exposición.

"Me vi haciendo cosas que jamás hubiera pensado. Si 'El dibujado' hubiera nacido en papel y para papel hubiera sido diferente. Ha sido interesante ver soluciones que hice para la pared. Al final como autor estos experimentos te van dejando en la maleta diferentes recursos", cuenta con alegría.

Consciente de que "no es una obra para todos los públicos", aunque no la ve "excesivamente críptica", Roca (Valencia, 1969) propone tres líneas narrativas.

"Tiene mil lecturas, en el cómic se habla del creador y el creado y esto se puede extrapolar a Dios y la creación, se puede llevar a la evolución, a si es Dios quien crea a las personas o las personas quien crean a Dios, si podemos vivir sin un Dios o en total libertad, y así habló Zaratrusta, ¿qué pasa cuando alguien anuncia que Dios ha muerto?", reflexiona el autor sobre su obra.

Un tema éste que a Roca "siempre" le ha interesado: "por un lado la relación de un creación con su obra y por otro nuestro papel en el mundo como civilización, la muerte del Dios y el papel de la religión y qué pasa después cuando ese hombre se convierte en superhombre, como le pasa a mi 'dibujado', que es capaz de solventar sus carencias genéticas".

Una trama tras la que está un cómic mudo y con una línea más clara y sencilla a la que acostumbra Roca en sus anteriores obras.

"Era muy necesario -explica- que fuese la historia muda y sin texto porque cuando estás haciendo un relato complejo pero contado de una forma sencilla corres el riesgo de querer ser grandilocuente o quedarte 'naif'. El que sea mudo hace que el lector se involucre mucho más".

Aun así, destaca Roca, cualquier lector se puede enfrentar a su cómic porque, como le demostró su hija de 9 años, puede tener mil lecturas: "cuando lo leyó me dijo que iba sobre un dibujo que sale del cuadro y hace cosas", recuerda.

"Es una historia más experimental o menos convencional, pero al final siempre lo que me interesa es contar una historia, no me gusta la experimentación por si para buscar una forma narrativa. Lo que me interesa es contar una historia y en ésta, en el fondo, he intentado contar unas emociones y una historia, quizá con un lenguaje que requiere un poco más de esfuerzo pero en ningún caso intento que sea elitista", concluye.

Si bien la exposición organizada por el IVAM fue una oportunidad para ahondar más en la cabeza de Roca, con esta suerte de traducción al papel el dibujante da otra oportunidad para entender su visión acerca del proceso creativo, porque si bien siempre se pone el foco en el creador, él lo pone en la creación en sí.

Pilar Martín