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Las playas de la Comunitat Valenciana se encuentran cada vez más copadas de bañistas, con familias que acampan con sillas, 'neveritas' y mochilas en la arena mientras los niños corren contra las olas y las parejas pasean plácidamente por la orilla con la agradable novedad este año de que no han aparecido las grandes agrupaciones de medusas, habituales a estas alturas del año en esta parte del Mediterráneo.

"Es algo inusual que no hayan enjambres de medusas en las costas valencianas, como acostumbran estas épocas del año", en palabras del jefe de investigación del Área marina del Instituto de Ecología Litorial (IEL) de Alicante.

Una tendencia que parece ir contracorriente ya que es una época en la que cada año las poblaciones de medusas aumentan en los mares del mundo.

De hecho, el IEL recoje en un informe evidencias en años recientes que indican que las poblaciones de medusas han aumentado en abundancia en todos los océanos del mundo y los enjambres o 'blooms', que son brotes de decenas a cientos de medusas por metro cúbico, son cada vez más comunes.

LAS MEDUSAS AUMENTAN

Es entre el comienzo de la primavera y el final del verano cuando la presencia de cnidarios es notable en las costas del Mediterráneo coincidiendo con el aumento de la temperatura del agua, una de las claves para entender por qué cada año llegan más medusas a estas zonas.

Sin embargo, no es el único factor que explica que cada año haya más medusas puesto que la disminución de los aportes fluviales a las zonas del litoral hacen que haya una diferencia de salinidades entre el agua de la costa y el mar abierto, y que cuando los vientos cambian las medusas se acercan a la costa por haber una menor densidad del agua, que afectaría negativamente a su flotabilidad.

La sobrepesca también es una de las causas más probables del incremento de las poblaciones de estos cnidarios debido a que la disminución de algunos peces, que compiten con las medusas por el plancton, favorece su desarrollo.

UN INICIO DE VERANO SIN MEDUSAS

Tras dos años de pandemia por la covid-19, la Comunitat Valenciana parece ir contra esta tendencia, que no se está cumpliendo este año en sus costas. Este verano han habido avistamientos de medusas pero no de enjambres, algo que es "inusual" según Juan Guillén, investigador del IEL.

"Lo habitual es que desde las dos grandes zonas de producción de plancton, como son el mar de Alborán en el sur del Mediterráneo, y el Golfo de León, al norte de las Islas Baleares, los vientos y corrientes hubieran desplazado alguna masa de agua que acercase enjambres de medusas", explica Guillén.

Estos ciclos marítimos acercan a estos animales a las costas y hacen que se queden atrapados, aunque también depende de la dinámica poblacional y estacional de cada especie de medusas.

Ya ocurrió en abril de este año, cuando miles de 'medusas velero' llegaron a las orillas de la playa de Dénia, y algo parecido sucedió el mismo mes en 2021, cuando las medusas conocidas como 'lágrimas del mar' quedaron varadas en la cala Cantalar, en Alicante, un suceso que es muy común en verano pero que todavía no ha ocurrido en estos meses.

"Estas corrientes que no están llegando a las costas valencianas sí lo están haciendo en otras zonas del Mediterráneo como Málaga, Almería, Ceuta y el norte de la costa africana", ha asegurado el biólogo, que además ha apuntado que aunque se han avistado en la costa central valenciana algunos grupos, "ha sido a una escala muy baja".

El investigador ha afirmado también que esto no ha sucedido con la especie Pelagia Noctiluca, comúnmente conocida como clavel del mar, que es una de las que más picaduras producen.

Guillén ha explicado que "en la zona norte de Alicante se han avistado medusas claveles del mar", mientras que en Santa Pola han habido algunas avispas marinas, pero siempre lejos de los bancos de medusas que acostumbraban a verse en los anteriores veranos.

No obstante, se espera que en agosto lleguen algunos enjambres de medusas a las costas valencianas: "En cuanto se produzca algún movimiento de importancia en anticiclones, las corrientes sufrirán oscilaciones y desde las zonas de producción planctónica se desplazarán masas de agua con grupos de medusas", ha augurado el el investigador marino.

El tiempo que las medusas pasen en las costas valencianas y en sus playas y calas dependerá en gran medida de los vientos locales y de la orografía del terreno.

Por Óscar Bartual