EFEValència

CaixaBank ha ganado 1.768 millones de euros en los nueve primeros meses de 2018, un 18,8 % más que en el mismo período de 2017, gracias al buen resultado de los ingresos bancarios, la mayor aportación de BPI, la reducción de las dotaciones y la contención de costes.

La cuenta de resultados del tercer trimestre incluye un resultado negativo de 453 millones de euros derivado del acuerdo de venta de la participación del 9,36 % que CaixaBank tenía en Repsol, según ha informado hoy la entidad, con sede en València desde el año pasado, a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Con todo, el resultado del grupo avanza en positivo, impulsado en parte por la buena marcha del negocio bancario: el margen de intereses crece un 3,4 %, situándose en 3.671 millones; las comisiones netas suben un 3,8 %, hasta 1.938 millones, y los ingresos de seguros aumentan más de un 18 %, con 419 millones.

Teniendo en cuenta el resto de ingresos, el margen bruto se incrementa un 6,3 % y se sitúa en 6.901 millones, mientras que el de explotación crece hasta los 3.424 millones, un 12,7 % más.

La contribución a resultados del negocio de BPI en Portugal asciende a 168 millones, y si se tiene en cuenta la aportación de sus participadas, la contribución totaliza 399 millones.

En cuanto a los gastos de administración y amortización recurrentes, crecen un 3,7 %, pero lo hacen a un ritmo inferior a los ingresos básicos del negocio bancario, según destaca CaixaBank, entidad que preside Jordi Gual y cuyo consejero delegado es Gonzalo Gortázar.

A cierre del tercer trimestre, la rentabilidad del grupo mejora hasta el 9,4 %, en línea con el objetivo del Plan Estratégico para 2018, mientras que el ROTE recurrente del negocio bancario y asegurador alcanza el 12,2 %, con un resultado de 1.913 millones.

El negocio de las participaciones contribuye al grupo con un resultado de 69 millones, teniendo en cuenta el impacto negativo de la venta de la participación en Repsol.

Los ingresos del total de la cartera de participadas se sitúan en 847 millones, incluidos los ingresos por dividendos, básicamente Telefónica, y los resultados de Erste Bank, SegurCaixa Adeslas, BFA y Repsol.

En este período, las pérdidas por deterioro de activos financieros y otras provisiones disminuyen un 74 % respecto al mismo período de 2017, hasta los 377 millones.

En concreto, las pérdidas por deterioro de activos financieros disminuyen un 92,5 %, hasta los 50 millones, mientras que las dotaciones a provisiones caen un 59 % y suman 327 millones.

La ratio de morosidad del grupo también sigue reduciéndose y se sitúa en septiembre en el 5,1 %, frente al 6,4 % del mismo período de 2017.

Los saldos dudosos descienden hasta los 12.116 millones gracias a la venta de carteras, mientras que la ratio de cobertura aumenta hasta el 54 %.

El total de venta de inmuebles de CaixaBank en 2018 suma 1.572 millones, un 50 % más que en 2017, e incluye una venta de cartera de alquiler por importe de 226 millones.

El Grupo CaixaBank alcanza una ratio Common Equity Tier 1 (CET1) fully loaded -la principal medida de fortaleza financiera usada por el regulador bancario- del 11,4 % a 30 de septiembre, aunque una vez se materialice la venta del 80 % de su negocio inmobiliario y la desinversión en Repsol esta radio se situaría en el 11,7 %.

El crédito bruto a la clientela se sitúa en este período en 223.465 millones, en línea con el año anterior, si bien la cartera sana del sector privado crece un 0,8 %.

Además, la nueva producción del crédito hipotecario mejora un 9 % respecto a 2017.

En la evolución del año destaca el impulso del crédito al consumo en España, que sube un 15,3 % interanual, y la financiación a empresas, que aumenta un 2,7 %.

Por su parte, los recursos de clientes crecen hasta los 363.621 millones, un 4,1 % más, en tanto que los activos bajo gestión se incrementan un 2,9 %, situándose en 99.338 millones.