EFEValència

La economía valenciana podría contraerse entre el 3,2 %, en un escenario base, y el 5,3 %, en uno adverso, si la epidemia se controla pronto y se vuelve a la normalidad relativa en el plazo de un mes, en tanto que los efectos sobre el empleo se situarían entre el 3,7 % y el 5,4 %.

Así lo recoge un informe sobre el "Impacto económico del coronavirus en el PIB y el empleo de la economía española y valenciana" elaborado por los investigadores del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) Francisco Pérez y Joaquín Maudos, que advierten de que la incertidumbre sobre la duración de la crisis sanitaria dificulta la realización de estimaciones precisas.

Según los análisis realizados en el Ivie por ramas de actividad y en un escenario base y otro adverso, los cálculos obtenidos de retroceso del PIB de la Comunitat Valenciana son similares al del conjunto de España, pero no ocurre lo mismo en el empleo, ya que los efectos negativos sin "ligeramente superiores" a la media española.

El informe analiza también las consecuencias en la economía a partir de la previsión de crecimiento del 1,6 % anual anterior a la pandemia, y señala que la caída del PIB en 2020 sería del 1,6 % en el escenario base y del 3,7 % en el adverso.

Si la caída de actividad se prolongara dos meses, el PIB anual de la economía valenciana tendría una tasa de crecimiento negativa este año del 4,8 % o del 9 % en el escenario base y adverso, respectivamente.

El empobrecimiento es mayor cuanto más duradero sea el shock, es decir, la emergencia sanitaria, y menor la capacidad de resistencia y recuperación.

Las estrategias de respuesta a la epidemia de los países están siendo distintas, pero casi todas apuestan por medidas de distanciamiento que dificultan la vida económica y ninguna ofrece certezas de cuánto tiempo tendrán que aplicarse para alcanzar el objetivo, por lo que se desconoce con seguridad la magnitud de las dificultades, añade el informe.

El impacto de la crisis difiere por ramas productivas, ya que algunos sectores están siendo más golpeados.

Distingue entre el impacto bajo (agricultura, industria agroalimentaria, energía, telecomunicaciones y servicios públicos), medio (manufacturas, servicios financieros, consultoría o información) y elevado (construcción, comercio, hostelería, transporte, cultura y espectáculos, o servicios profesionales).

Dada la magnitud de las ayudas por parte del BCE, el Gobierno central y la Generalitat, el déficit público y el endeudamiento van a aumentar con fuerza, según este estudio.

Por eso, apunta, es probable que haya que revisar prioridades y también gastos públicos para encajar parte de las tensiones (como los ERTE), y no se descarta que haya que revisar ingresos y gastos que sean aplazables o realizar ajustes, una vez superada la crisis sanitaria.

El IVIE señala que por la especialización turística y el tejido empresarial dominado por pymes y microempresas de la Comunitat Valenciana, los problemas puede ser "mayores" que en el conjunto nacional, pero a la vez el peso de su sector agroalimentario puede ser una circunstancia positiva, al ser uno de los menos afectados.

Considera un problema añadido la situación financiera de la Generalitat, porque resta margen de maniobra e incluso puede agravar las dificultades de las empresas valencianas proveedoras de la Generalitat.

Por ello, propone no agravar la crisis de las empresas, prestando atención preferente a reducir sus periodos de pagos a proveedores -buena parte de ellos sanitarios- mediante la consecución de recursos de liquidez extraordinarios del Gobierno; y facilitar el acceso de las empresas y los trabajadores a los fondos estatales y europeos.

También, que la Generalitat sea selectiva en los compromisos que afecten a los ingresos y gastos priorizando aquellos que están claramente justificados y no los que respondan a la mayor presión particular sino a la mayor necesidad; y apoyar a las empresas en el acceso a la financiación, utilizando el IVF y la SGR. EFE

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