EFECastelló

El Consell ha aprobado proceder a la contratación de emergencia de las obras, por más de 1,5 millones de euros, para la restitución de los calados de los puertos de Peñíscola y Cullera afectados por la borrasca Gloria, que en enero provocó una pérdida del calado operativo en la bocana y canal de acceso a ambos puertos, dificultando el paso de las embarcaciones.

La situación de emergencia de salud pública ocasionada por la COVID-19 ha incrementado la urgencia de mantener en condiciones de seguridad el acceso marítimo a estos puertos al haberse declarado la pesca servicio esencial, principal actividad de estos puertos, según ha anunciado la portavoz del Consell, Mónica Oltra, en la rueda de prensa posterior al pleno.

Así, las actuaciones de la Conselleria de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad consisten en batimetría y toma de datos, determinación de las zonas a dragar, toma de muestras del material a extraer, dragado por succión y vertido mediante apertura de cántara en mar abierto. Con estas obras se recuperarán los calados de servicio y de esta forma se garantizará el acceso marítimo a los respectivos puertos.

En el puerto de Peñíscola, el importe de las obras asciende a 817.143 euros y se han adjudicado a la empresa Rover Marítime, SL. La dirección de las obras es de 81.714 euros, adjudicada a la empresa Técnica y Projectos SA. Con un plazo de ejecución de dos meses, se ha estimado un volumen de dragado de 70.000 m3 y el destino del material es el vertido en mar abierta.

El puerto de Peñíscola es uno de los 16 puertos de gestión directa de la Generalitat. Se trata de un puerto con una superficie de agua abrigada de 40.298 m² y un calado de servicio en la bocana de 5,50 metros

Las obras de emergencia en el puerto de Cullera cuentan con una inversión de 632.116 euros y han sido adjudicadas a la empresa Rover Marítime SL, mientras que la dirección de las obras, por un importe de 63.211 euros, se han adjudicado a la empresa Intercontrol Levante SA. Estas obras tienen un plazo de ejecución de dos meses; se ha estimado un volumen de dragado de 70.000 m3 y el destino del material es el vertido en mar abierta.

El puerto de Cullera, dependiente de la Generalitat, es un puerto fluvial ubicado en la desembocadura del río Júcar. La bocana de entrada, coincidente con la desembocadura del río, está protegida mediante dos diques, el norte, perpendicular a la costa y de 510 metros de longitud, y el sur, también perpendicular a la costa y de 280 metros de longitud, cuya función es la de encauzamiento de la bocana. EFE

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