EFEBarcelona

Jorge Martí es conocido en España como líder de La Habitación Roja, banda indie de referencia de la escena nacional, pero en Noruega, país donde vive cuando no está de gira, es un hombre anónimo que trabaja en un centro para personas con demencia y cuida de su mujer, que sufre una enfermedad crónica.

Esta doble vida es la que desvela en "Canción de amor definitiva" (Plaza & Janés), un libro que tiene por subtítulo "La vida, como un disco, tiene dos caras".

En una entrevista con Efe, Martí reconoce que su vida es "un poco bipolar" porque "un día estoy cantando sobre el escenario en un festival abarrotado de gente y al siguiente ejerciendo de enfermero en una residencia para pacientes con demencia y alzheimer".

"Obviamente, mi vida tiene un cara B -añade-, pero en general todos tenemos una cara B y creo que es bueno contarlo porque si sólo explicamos la parte brillante estamos alimentando la trampa de nuestra sociedad".

En su opinión, "vivimos en un mundo de mucha fachada en el que la vida parece una cuenta de Instagram y la gente sólo habla del éxito, y eso crea mucha frustración entre los jóvenes".

"En el mundo de la música se vende éxito todo el tiempo porque, si no, no te contratan y nadie cuenta los momentos malos", subraya.

El libro es una autobiografía que empieza con la infancia de Jorge en L'Eliana (Valencia), narra sus inicios en el mundo de la música y dedica muchas páginas a su mujer, Ingrid, a la que conoció durante una beca Erasmus en Noruega, en la que fue "la noche más mágica" de su vida.

Años después, tal como relata en el libro, a Ingrid le diagnosticaron síndrome de fatiga crónica y la vida de toda la familia (Jorge, Ingrid y sus dos hijas) cambió totalmente.

"No es una enfermedad totalmente desconocida pero sí muy incomprendida", explica Martí, que narra en el libro las dificultades para conseguir un buen diagnóstico y la infinidad de pruebas fallidas previas, "especialmente psicológicas, porque los médicos tienden a pensar que el enfermo tiene una depresión y lo dicen como si fuera una dolencia con poco caché".

La enfermedad obligó a Ingrid a dejar de trabajar y comenzó a recibir tratamiento, y Jorge aceptó un empleo de enfermero nocturno en Noruega.

"Nosotros somos clase media en la música -señala-. Nos ganamos bien la vida, pero hay cosas que no nos podemos permitir, especialmente si vives en un país tan caro como Noruega".

Martí tiene formación de enfermero y durante los primeros años de La Habitación Roja combinaba la música con trabajos esporádicos en un centro sanitario de Valencia.

"Como enfermero que soy -comenta- entendí desde muy joven que la enfermedad forma parte de la vida y creo que es interesante explicar cómo es la vida de una mujer que sufre síndrome de fatiga crónica y como es la de su cuidador".

"Dicen que el tiempo lo cura todo -agrega Jorge Martí-, pero lo cierto es que el tiempo lo enferma y lo deteriora todo".

El cantante reconoce que la vida le ha dado unos cuantos golpes en los últimos años, "pero la vida es así, una serie de incógnitas que se van despejando, y a veces sale cruz y otras veces cara".

"Es ley de vida recibir algunos golpes -apunta-; son correctivos para que no te flipes y aprecies lo que de verdad cuenta: en mi caso el amor por mi mujer, por mi familia y por la música".

Rosa Díaz