EFEValència

La pandemia de la covid-19 ha obligado a los gestores culturales, un sector basado en las sensaciones en vivo, a repensar nuevas fórmulas de difusión y consumo que pasan por la digitalización, una mayor cercanía al entorno y la defensa de los derechos de autor de los artistas en las plataformas de 'streaming'.

Para empezar, los museos. La crisis sanitaria ha evidenciado que no pueden depender del consumo masivo, la hiperestimulación o el mercado, y que es un modelo caduco que hay que superar, señala a EFE la directora del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), Nuria Enguita.

En un momento en el que la pandemia ha restringido la movilidad se plantean alternativas para acercar a su audiencia como el fortalecimiento de las relaciones con los contextos más cercanos al museo y establecer más vínculos con el barrio, centros educativos y organizaciones sociales del entorno más próximo, explica.

Enguita destaca asimismo que durante la pandemia el incremento de la oferta digital "se ha expandido de forma exponencial" y en el caso del IVAM se encuentra inmerso en un proceso de cambio estructural que tiene que ver con lo presencial y con lo virtual, a través de una nueva web y un proyecto de digitalización de sus fondos que permita el conocimiento del museo en remoto.

"Queremos trabajar la virtualidad como medio creativo, no únicamente como un recurso", precisa la directora del IVAM, que señala asimismo que la "obligada parálisis" que ha provocado la pandemia también ha llevado a "repensar cuestiones como la importancia de la solidaridad, de los afectos".

MÁS CONTENIDOS TELEMÁTICOS, PERO COMPLEMENTARIOS

El director del Museo de Bellas Artes de València, Pablo González, asegura que "la vocación social del museo siempre ha sido uno de sus principales objetivos", pero en tiempos de pandemia se convierte en "una urgente necesidad" y por ello se han creado nuevos contenidos multimedia.

González precisa que los contenidos telemáticos "nunca deben sustituir a los presenciales, sino concebirse, desde el inicio, como un complemento de estos".

"La experiencia de una pintura, una pieza musical o un espectáculo de danza en primera persona son insustituibles, pero los medios digitales democratizan el acceso a la cultura y permiten su disfrute por personas con necesidades especiales que, por uno u otro motivo, no pueden desplazarse al museo", reflexiona.

González apuesta por seguir trabajando esta doble vertiente, la presencial y a distancia, pero siempre con el objetivo de retomar un mayor contacto directo con el público "en cuanto sea posible".

El PALAU DE LES ARTS Y LA JUVENTUD

Para el director artístico del Palau de Les Arts, Jesús Iglesias, sea cual sea la modalidad artística, "nada puede sustituir la experiencia en vivo" por su componente emocional.

Iglesias asegura en una conversación con Efe que la digitalización tiene una utilidad "fantástica" y crea una documentación sonora "de la que hubiéramos querido disponer sobre las grandes obras operísticas, por ejemplo, del siglo XIX", pero debe concebirse como un "complemento a la experiencia en vivo porque de lo contrario supondría empobrecer" este arte.

Advierte también del peligro que supondría que las restricciones sanitarias por la pandemia conllevaran un "empobrecimiento del repertorio" y se optara por programar las obras más populares.

Desde que asumió la gestión del coliseo valenciano, Iglesias se propuso ampliar el repertorio, centrado tradicionalmente en el siglo XIX, y que podría verse afectado. "Debemos ser valientes y apostar por esta renovación" con propuestas diferentes e innovadoras, defiende para añadir: "La 'nueva normalidad' no tiene que tener como consecuencia un retroceso en el repertorio".

Iglesias señala que la pandemia ha permitido también mostrar al público "el trabajo enorme" que supone y mueve cada actuación, y se ha acentuado su vocación de "servicio público". También destaca que las restricciones del ocio ha atraído al coliseo a un nuevo público joven que quieren "fidelizar".

"No se lo hemos puesto fácil al público", reflexiona, con cambios en los horarios por el toque de queda, con funciones adelantadas a las 15.30 horas, pero agradece su "buena respuesta". "La cultura segura no es un 'hashtag' (una etiqueta en redes sociales) sino una realidad", asevera.

RENOVACIÓN DEL SECTOR MUSICAL

El codirector del curso de Postgrado en Gestión Empresarial de la Música de la Universitat de València y socio-director de Songsforever, Vicente Martínez, manifiesta que el sector de la música ha asumido que, temporalmente, los grandes conciertos en vivo no van a ser su principal fuente de ingresos y hay mucha incertidumbre económica y la certeza de que la vacuna no será la solución a corto plazo.

"Pensamos que en 2022 vamos a tener eventos con mayor aforo. Es la esperanza del sector", añade, tras el buen resultados de experiencias como el concierto de Love of Lesbian en Barcelona, pero considera que la pandemia ha llevado a la industria musical a reinventarse y buscar ingresos por los derechos, las sincronizaciones y en las plataformas de "streaming" como Spotify, Tidal, Dezeer, Amazon Music o Apple Music.

"Se está buscando un modelo de retorno económico más justo y equitativo para el artista" en estas plataformas, explica, que también tenga en cuenta a otros profesionales a la industria como técnicos o 'tourmanagers'. "La música y la cultura no pueden ser gratuitas", advierte.

Las plataformas vía 'streaming', señala, tienen que entender que "el motor del negocio son los artistas" por lo que Martínez defiende un reparto de los beneficios "justo y transparente".

"Adaptarse rápidamente al cambio es fundamental, en el que la industria será más tecnológica si cabe" hasta que vuelva la música en directo con medidas que garanticen la seguridad y salud en los eventos, concluye.

Eva Batalla