EFEValència

El PSPV-PSOE, Compromís y Unides Podem-EU esperan que el gobierno del Botànic que se conformará la próxima semana dé respuesta en los próximos cuatro años a los nuevos retos de los valencianos, pero el PP, Ciudadanos y Vox auguran una legislatura "complicada" y marcada por los líos y enfrentamientos entre los socios del ejecutivo autonómico.

Los partidos del Botànic pretenden cerrar este viernes la estructura del segundo escalón del Consell, en la que aplicarán el mestizaje de las tres formaciones, con el objetivo de que los consellers del nuevo Gobierno valenciano prometan sus cargos el lunes, un día después de que lo haya hecho Ximo Puig como president de la Generalitat.

El portavoz socialista en Les Corts, Manolo Mata, cuyo nombre suena como futuro conseller de Infraestructuras, ha afirmado que, tras la investidura, ahora tienen "el derecho y la obligación" de mantener en Les Corts cuatro años de tranquilidad, ya que hasta 2023 no habrá elecciones.

Mata he pedido a la oposición que no esté "en campaña electoral permanente" y ha defendido que ahora todos tienen que "empujar del carro" y ver dónde están las rayas rojas, una vez que se ha visto que hay "termitas de la democracia dentro del Parlamento valenciano", en alusión a Vox.

Por ello, ha conminado al Partido Popular y a Ciudadanos a que reflexionen si quieren llevar a cabo una oposición "dura, pero constructiva", que permita sacar adelante los cuatro años que quedan hasta los próximos comicios autonómicos.

El síndic de Compromís, Fran Ferri, ha destacado que "el gran reto" de los próximos cuatro años es lograr que el cambio llegue a todos los valencianos y noten que sus vidas mejoran, mientras afrontan desafíos "tan graves" como la emergencia climática o "el discurso del odio".

Ferri ha dicho que ahora hay que "consolidar" a la Comunitat como "vanguardia" de la calidad democrática y de garantía de los derechos de todas las personas, fortalecer los servicios públicos o crear empleo de calidad, además de defender "con toda firmeza" ante el Gobierno central la reforma de la financiación y la deuda.

El síndic de Unides Podem, Rubén Martínez Dalmau, ha afirmado que la décima legislatura será "la más importante de la historia" de la democracia y que afrontan esta nueva etapa "con la responsabilidad de dar respuesta a las demandas de la ciudadanía" y de cumplir el nuevo acuerdo del Botànic.

La síndica del PPCV, Isabel Bonig, ha afirmado que esta legislatura no espera mucho del nuevo Consell del "pacto de los sillones" más allá de "broncas internas", pues "lo único que les ha importado" ha sido "el quién", para lo que van a ampliar la estructura de la Administración, pese a que está pendiente "un recorte de 1.500 millones de euros".

Bonig ha destacado que en numerosas ocasiones ha tendido la mano a Puig "para que soltara lastre y las ataduras de sus socios de gobierno", pero ha preferido "atarse más y va a tener una legislatura complicada de la mano de Compromís y Podem", y ha exigido al president que "gobierne y gestione".

Para el síndic de Ciudadanos, Toni Cantó, si estos cuatro años "ya han sido malos", un nuevo Botànic, ahora con Podem en el Consell, les parece "una temeridad", pues habrá un Ejecutivo "insostenible tanto económica como políticamente, con continuas peleas de poder entre los socios, con un mestizaje que no va a funcionar" y en el que la educación de los niños seguirá "en manos del nacionalismo de Compromís".

La síndica Vox, Ana Vega, prevé una legislatura "ajetreada", pues la alianza de PSPV y Compromís con Podem va a "desestabilizar un Consell que dispone de cuatro años más para "continuar con la inmersión lingüística, la segregación entre hombres y mujeres" e "imponer una ideología que en nada va a beneficiar" a los valencianos.