EFEValència

El Partido Popular ha mantenido al límite las expectativas durante la noche electoral de conseguir ese último concejal que concediera la victoria al bloque de centro derecha en el Ayuntamiento de València y, por tanto, la vara de mando a la alcaldable popular, María José Catalá.

El resultado, muy ajustado al principio de la noche por la pugna por el reparto de escaños entre el PP y el PSPV, parecía brindar una nueva oportunidad a los populares para consolidar una "alternativa de centro derecha" que esperaba Catalá.

En el inicio del recuento, el PP se situaba como la tercera fuerza y predecía una noche electoral en lenta agonía. Con el avance del recuento al 60 %, los vítores y aplausos se escuchaban en el interior de la sede con el alcance de ese octavo escaño tan disputado entre socialistas y populares.

El resto de la noche ha transcurrido en un tenso silencio con idas y venidas de los responsables de prensa y el desconcierto de periodistas, con el avance de los resultados y la incertidumbre sobre el cambio de tornas en el ayuntamiento del 'cap i casal'.

Ese era el objetivo de Català, quien ha declarado que ni a ella ni a la presidenta del PPCV, Isabel Bonig -quien vivió en primera persona la debacle del partido en las autonómicas-, les gusta perder "ni a las canicas".

Ese bloque de "centro derecha", que no ha conseguido la mayoría necesaria para el gobierno, será el que ahora encabezará la candidata popular en una oposición que ha resaltado que liderará con "responsabilidad" y "contundencia".

La candidata popular ha cerrado su intervención con una oleada de aplausos y abrazos de sus compañeros de partido y, después de haber pasado "lo peor", ahora destaca que solo pueden "crecer".