EFEValència

Aprender español está suponiendo para muchas de las personas ucranianas llegadas a València una herramienta de integración, pero también una vía de escape para olvidar, durante al menos dos horas al día, el horror de la guerra que vive su país tras la invasión rusa.

Con este objetivo, la Universitat de València (UV), a través de su Centre d'Idiomes, ha puesto en marcha una serie de cursos de español para estos refugiados que cuentan ya con unos 200 alumnos inscritos, sobre todo adolescentes y madres que han huido de Ucrania solas con sus hijos.

A los nueve cursos iniciales se han sumado esta semana otros tres, lo que eleva el número total de beneficiados hasta las 200 personas, han explicado a EFE el director de estudios del centro, Daniel Adell, y la coordinadora de español para extranjeros, Vanesa Izquierdo.

Los alumnos reciben un total de 80 horas de formación, con clases diarias de dos horas en las que aprenden lo básico para desenvolverse en la vida cotidiana, como expresiones o vocabulario necesario en el día a día, según señala María Ángeles Muñoz, una de las profesoras.

Marina, una mujer de 39 años de Kiev, que abandonó el país con su hijo de 14 el día que empezó la guerra, asegura sentir una "satisfacción muy grande" pues gracias a este curso se ha dado cuenta de que puede socializar y hablar con la gente, y ahora quiere buscar trabajo.

También está encantada con este servicio Anna, una mujer de 40 años y procedente de Irpin, quien llegó a València hace unos meses con sus tres hijos de 20, 6 y 3 años, y que ha dejado en Ucrania a su marido.

Asegura a EFE que entiende ya algunas palabras, aunque aún le cuesta porque la gente "habla muy rápido", pero le hace mucha ilusión entender algunas canciones.

Y es que en las clases del Centre d'Idiomes de la Universitat, María Ángeles Muñoz recurre mucho a la música para enseñar el idioma, especialmente a canciones como "La cintura", de Álvaro Soler, o "Sin ti no soy nada", de Amaral, e incluso la canción infantil "Veo veo, ¿qué ves?", que ha sido todo un éxito, según afirma.

"El lenguaje musical ayuda mucho", defiende, y destaca que además de enseñar el idioma trata de que las clases sean un espacio en el que estas personas, que han tenido que huir de sus casas por culpa de la guerra, se olviden durante dos horas de esa situación y disfruten y se diviertan.

El objetivo, dice, "es enseñar dentro de un ambiente de seguridad, relajación y alegría", algo que cree que logra por las sonrisas y la actitud que muestran los alumnos durante las lecciones.

Bohdan tiene 17 años y llegó hace unas semanas procedente de Kramatorsk junto a sus dos abuelas y una hermana. En València se ha encontrado con una parte de su familia que lleva viviendo aquí tres años, y sus padres llegaron hace unos días.

En Ucrania ha dejado sus estudios de periodismo y ahora está muy motivado con el aprendizaje del español, un idioma del que solo conocía algunas palabras que le había enseñado su hermana, que tiene un novio de este país, y del que ahora entiende casi todo, aunque aún le cuesta hablarlo.

Estos cursos, financiados por Divina Seguros, están coordinados por los Vicerrectorados de Cooperación e Internacionalización y Multilingüismo, y cuentan con la colaboración de numerosos voluntarios de las facultades de Magisterio, Filología, Ciencias de la Educación y Psicología.

Y es que, además de las clases de español, el Centre d'Idiomes ha puesto a disposición de estos alumnos un gabinete psicológico al que pueden acercarse aquellos que lo necesiten, así como un espacio de guardería para que aquellas madres con menores a su cargo puedan asistir a las clases.

Este fue uno de los servicios que se incorporaron una vez planteados los cursos, al ver que muchas de las demandantes eran mujeres con menores a su cargo que no podían dejarlos con nadie durante las horas de clase, señala Adell.

Además, ahora se está ofreciendo un curso complementario de mediación interlingüística e intercultural, que se impartirá en valenciano, en el que aprenderán cuestiones socioculturales de la Comunitat Valenciana, lo que les permitirá mejorar su integración en este territorio.

Carla Aliño