EFEValència

Giroscopios colocados en escaleras que evitan su caída y "dan la sensación de que alguien las sujeta", o estantes, cajones o muebles suspendidos en la pared que alertarán de cuándo se van a caer por desgaste o sobrepeso, son algunas de las soluciones tecnológicas que revolucionarán el mundo del mobiliario para evitar accidentes.

Estos avances, desarrollados por el Instituto Tecnológico Metalmecánico, Mueble, Madera, Embalaje y Afines (Aidimme), que forma parte de la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana (Redit), pretenden “aumentar la seguridad de los usuarios y añadir valor al producto”.

Estos proyectos, Gyroscope y Sensoestant, financiados por Ivace a través de fondos FEDER, pretenden "evitar accidentes y daños en la vida diaria y, sobre todo, en el trabajo”, destaca el responsable del Departamento de Muebles y Productos de Aidimme, José Emilio Nuévalos, que explica que el proyecto Gyroscope, en particular, está pensado para “trabajos en altura, como los que requieren grandes escaleras”.

Nuévalos explica que un giroscopio “es un estabilizador”: “está compuesto por un volante de inercia que gira y esa masa de giro que está sujeta por un eje y por ambos lados, lo que le da una alta resistencia al cambio, de forma que, si intentas mover el eje, el sistema reacciona intentando estabilizarlo”.

El proyecto de Aidimme consiste en adosar uno de estos mecanismos a la base de grandes escaleras, de forma que las desviaciones o los movimientos se estabilicen por medio de la acción del giroscopio, y asegura que la sensación que tiene quien está sobre el peldaño es “la de que alguien te está sujetando la escalera para que no te caigas”.

Por otro lado, ha diseñado también un microprocesador, una placa “del tamaño de medio paquete de tabaco” que integra principios giroscópicos e indica mediante leds de distintos colores (verde para la posición correcta, amarillo para indicar precaución, rojo para la incorrecta) si la escalera está colocada de forma segura.

Además, esta opción de giroscopio miniaturizado puede “crear una especie de caja negra, un registro de lo que hace una persona en altura y de sus movimientos”, para que “si se produce un accidente, se pueda determinar la causa física para que no vuelva a ocurrir”, según Nuévalos.

MUEBLES QUE AVISAN SI VAN A ROMPERSE

La seguridad es también el eje central del proyecto Sensoestant, en el que el equipo de José Emilio Nuévalos ha apostado por la sensorización de mobiliario como cajoneras, muebles de cocina y baño suspendidos y estanterías para que, mediante señales acústicas, puedan avisar de posibles fallos y roturas.

El primero de los usos se da en cajones, donde un sensor, invisible a los ojos y colocado al fondo, registra los ciclos de apertura y cierre del cajón que marcan su vida útil, con un máximo de entre 20.000 y 80.000 ciclos.

Cuando pasa su máximo de vida útil, o cuando el sensor detecta que se queda abierto, lo que puede indicar un fallo en las guías o el mecanismo, el sensor, conectado a un zumbador y a una batería que dura hasta cinco años, emite sonidos para avisar de la disfunción.

También se utilizan sensores en los muebles de cocina o baño suspendidos, como pilas de baño sin patas o armarios para la vajilla y, en este caso, alertan con sonidos de desplazamientos de 0,3 milímetros, lo que puede indicar una futura caída por desgaste de los enganches.

Es el mismo mecanismo que se utiliza también adosado a estantes y que advierte cuando los niveles de flexión de los mismos provocados por el exceso del peso pueden suponer peligro de rotura.

“Hemos pensado especialmente en casas en las que existen niños o personas mayores o dependientes, que pueden, sin querer, desplazar o sobrecargar los muebles”, explica el responsable del Departamento de Muebles y Productos de Aidimme, que asegura que esta tecnología puede tener un uso “doméstico pero también comercial, porque se puede aplicar en empresas o tiendas que exponen productos en este tipo de muebles”.

UNA PLATAFORMA PARA “DESENREDAR” LA NORMATIVA

Con el objetivo de aumentar la calidad y la seguridad de los productos que se comercializan en el sector de madera y mueble, Aidimme ha puesto en marcha asimismo el proyecto Digital ODS, una plataforma que agrupa las especificaciones de seguridad y calidad, las fichas técnicas y la legislación que afecta a todos los productos de todas estas empresas.

“La normativa industrial es compleja, afecta a muchas variables y se actualiza a lo largo de los años por comités técnicos de certificación, con lo que evoluciona mucho a lo largo del tiempo”, ha afirmado Nuévalos, que ha apostado por esta herramienta para “aportar orden, clarificar y desenredar” la parte legal de la comercialización de madera y mueble.

En este sentido, y teniendo en cuenta que muchas normas “no son de obligado cumplimiento, excepto las que conllevan específicamente obligaciones legales, por ejemplo en materia de metales pesados o emisiones”, tener acceso al detalle a las especificaciones técnicas, de seguridad o calidad es “una garantía para el usuario”.