EFEValència

Los agentes de la Guardia Civil que investigan la muerte de Wafaa Sebbah, desaparecida en noviembre de 2019 en Carcaixent, indagan desde primera hora de hoy en la vivienda del abuelo del detenido con la hipótesis de que podría haber sido ese el lugar donde se ejecutó el crimen y en busca del arma homicida.

David S.O., autor confeso del asesinato de la joven -que tenía 19 años cuando desapareció-, ha sido conducido esta mañana por la Guardia Civil desde el acuartelamiento de la citada población valenciana hasta la casa de su abuelo para un nuevo registro, después de que ayer apareciera el cuerpo de la víctima en un pozo de una finca cercana a la vivienda de su abuelo.

Una vez hallado el cadáver, los trabajos de rastreo se han centrado en esa vivienda y desde entonces los miembros de las unidades de Policía Científica la rastrean en busca de pruebas.

Fuentes de la investigación han señalado a Efe que en su declaración, el detenido manifiesta que tiene lapsus de memoria sobre algunas cuestiones del crimen, si bien los investigadores confían en cerrar pronto las diligencias en la vivienda.

Otras fuentes han confirmado a EFE que el detenido figura en el sistema VioGen de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género del Ministerio del Interior, debido a varias denuncias por agresiones de este tipo. La delegada del Gobierno, Gloria Calero, confirmó ayer que el detenido acosaba a la joven porque ella no quería mantener una relación con él.

Los agentes de la Guardia Civil hallaron ayer el cuerpo de Wafaa, muy deteriorado, en un pozo ubicado en una finca de Carcaixent tras la confesión del detenido. Los restos humanos hallados en el pozo de la finca están muy deteriorados y será preciso un análisis genético para su completa identificación.

Por otra parte, fuentes de la Policía Nacional han asegurado a Efe que está completamente descartada la participación de David S.O. en la muerte de una mujer embarazada de seis meses que falleció estrangulada y acuchillada en su vivienda de Xàtiva el 11 de junio de 2019, cinco meses antes de la desaparición de Wafaa.

Las mismas fuentes han explicado que el ahora autor confeso de la muerte de Wafaa fue interrogado en su día y reconoció que dos días antes había estado en la vivienda de Isabel Elena Raducanu, de 36 años y nacionalidad rumana, que ejercía la prostitución.

Entre las pruebas que se recabaron entonces en la vivienda se encontraban unos calzoncillos cuyo perfil genético no coincidía con ninguna persona identificada. Posteriormente, la Guardia Civil detuvo a David S.O. por un presunto delito de daños e incendio y se le tomó una muestra de ADN, a partir de lo cual se pudo relacionar con él la muestra extraída de los calzoncillos.

Señalan además que, cuando se tuvo conocimiento de esa correlación en febrero de este año, el resto de pruebas seguía descartando la implicación de David S.O.

No obstante, esa coincidencia de ADN se puso en conocimiento del juzgado que instruía el crimen de Xàtiva, que tomó declaración en sede judicial a David S.O., aunque se volvió a descartar su participación en la muerte de Isabel Elena, por lo que quedó en libertad sin que fuese imputado ni se tomase ninguna medida cautelar contra él.

Las mismas fuentes señalan que durante toda la investigación las pruebas apuntaban en otra dirección, que no había ningún indicio que señalara a David S.O. y que siempre se ha considerado y se sigue considerando a la pareja de la fallecida como el principal sospechoso de su muerte.