EFEAlmoradí (Alicante)

Los vecinos de la comarca de la Vega Baja alicantina más afectados por las inundaciones de la gota de fría piensan en cuándo llegarán las prometidas ayudas económicas mientras que terminan de limpiar sus casas del agua y el barro, debido a las lluvias y al desbordamiento del río Segura.

El agua ha inundado parte de los cascos urbanos de varias poblaciones, sobre todo Orihuela, Almoradí y su pedanía Heredades, la Daya Vieja y Daya Nueva, pero hoy comienza a ceder y facilita que se restablezca la normalidad de los vecinos.

Técnicos que están a pie de calle han calculado a Efe que hasta dentro de tres días no estará todo seco y, por lo tanto, será entonces cuando puedan hacer una evaluación real de los daños que ha provocado la 'gota fría'.

Aunque aún quedan unidades, este lunes se nota menos presencia militar de la UME en las calles del centro de estos municipios, ya que las labores están pasando a centrarse en los barrios más alejados.

Una parte de los efectivos busca al ciudadano holandés de 66 años que ayer fue arrastrado en una acequia en Dolores, sobre el que el delegado del Gobierno en la Comunitat, Juan Carlos Fulgencio, ha manifestado que Ejecutivo de este país ya ha trasladado a las autoridades españoles el interés en que sea hallado.

La mayoría de los bares más céntricos de Dolores y las dayas Nueva y Vieja ha tratado de abrir como habitualmente aunque se nota que desde hace días no llegan los proveedores, y en muchos casos sirven un café pero no les queda leche para acompañarlo.

Los mercados y tiendas de alimentación han reabierto a primera hora pero en muchos casos también careciendo de algunos de los artículos más habituales.

Un vecino del barrio de La Erica, en Almoradí, ha indicado a Efe que necesita "que lleguen cuanto antes las ayudas" porque, como muchos de sus vecinos, lo ha "perdido todo".

Con lágrimas en los ojos, ha relatado que el pasado viernes tuvo que dejar atrás su casa, situada en un bajo y donde el agua le llegaba a la cintura, y que desde entonces duerme en la vivienda de una hermana.

En la pedanía del Saladar, en Almoradí, aún muchas viviendas tienen 1,5 metros de agua, y los vecinos aún no han terminado de sacar todos los muebles y electrodomésticos, que están prácticamente para la basura.

Una de las vecinas, de avanzada edad, ha explicado que se siente "desolada" por perder muchos de los recuerdos de toda su vida, y ha pedido a las administraciones, "la que corresponda", que agilice las ayudas.

La situación se reconducirá realmente cuando los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) terminen de reparar la última rotura de grandes dimensiones del cauce del río, a la altura del puente que une Almoradí y Algorfa, que se prevé culminar en las próximas horas.

Mientras tanto, el río Segura sigue echando al mar agua nunca vista por los más antiguos del lugar, concretamente más de 50 hectómetros cúbicos hasta media tarde de ayer, el equivalente a 20.500 piscinas olímpicas, y no ha sido más porque algunos pantanos han retenido parte de las precipitaciones, como el de Santomera (Murcia), que ha aumentado las reservas en 19 hectómetros cúbicos.

Jenny Escarabajal