EFEValència

Miles de valencianos han vitoreado a la Senyera durante la tradicional procesión cívica del 9 d'Octubre, en un recorrido presidido por la ausencia de la agresividad verbal que ha existido en este acto en los últimos años y que en esta ocasión ha vuelto a un clima plenamente festivo y de normalización.

Aunque ha imperado en todo momento la celebración lúdica y de reivindicación de la personalidad valenciana, en algunos momentos del recorrido no han faltado pitos, abucheos y gritos esporádicos contra los partidos que conforman el equipo de gobierno local y aplausos y frases de ánimo a la portadora de la Senyera, la portavoz del PP en el consistorio, María José Catalá.

En la primera fila de la comitiva oficial se encontraban, además del president de la Generalitat, Ximo Puig, y el alcalde de València, Joan Ribó, el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades en funciones, Pedro Duque (diputado del PSPV-PSOE por Alicante), el president de Les Corts, Enric Morera, los consellers Vicent Soler y Rubén Martínez Dalmau, así como los miembros de la corporación municipal en pleno.

En el lugar reservado por el protocolo a diputados y partidos políticos se encontraba el presidente del PP, Pablo Casado, acompañado por la presidenta del PPCV, Isabel Bonig, el presidente de la Diputación de Alicante, Carlos Mazón, y otros dirigentes autonómicos y provinciales del partido.

En una jornada presidida por el calor, con temperaturas que rondaban los 30 grados al sol, la procesión de la Senyera se ha caracterizado por un fuerte despliegue policial (algo más de 40 furgonetas antidisturbios de la Policía Nacional estaban aparcadas en la avenida Marqués de Sotelo, en su confluencia con la plaza del Ayuntamiento), y por la ausencia de banderas (algunas preconstitucionales) y pancartas de grandes dimensiones que habían sido la nota característica de ediciones anteriores.

La de este año ha sido una jornada con menos tensión ambiental (no hubo protestas de colectivos sociales o laborales) y con menos agresividad verbal, lo que facilitó una procesión rápida en la que una concejala del PP volvía a portar la Senyera (de 18 kilos de peso) por todo el recorrido por el centro (unos 2 kilómetros de distancia) seis años después de que lo hiciera Cristóbal Grau.

La única nota discordante de la procesión cívica fue la presencia, en la plaza del Ayuntamiento, poco después de la salida de la comitiva, de un grupo de personas con banderas carlistas y tradicionalistas que protestaban por una "España empobrecida por las autonomías", según exponían en pancartas de pequeño formato.

A las doce del mediodía y a los acordes de "La marcha de la ciudad", la Senyera descendió en perfecta verticalidad desde el balcón municipal y, tas las de ordenanza y la interpretación de los himnos de la Comunitat Valenciana y de España, la Senyera, portada este año por Catalá, inició el recorrido por la plaza del Ayuntamiento, calle San Vicente, plaza de la Reina y calle de la Paz, hasta llegar a la plaza de Alfonso el Magnánimo.

A los pies de la estatua ecuestre del rey Jaime I, fundador del antiguo Reino de Valencia, se realizó la ofrenda floral, con coronas de laurel depositadas por las cuatro sociedades centenarias de la ciudad (Societat Coral El Micalet, Lo Rat Penat, Ateneo Mercantil y Real Sociedad Económica de Amigos del País) y el Ayuntamiento de València, esta última depositada por el alcalde, los portavoces de los grupos municipales y el president de la Generalitat.

De vuelta al Ayuntamiento por las calles Pintor Sorolla y Barcas, la Reial Senyera fue izada en vertical hasta el balcón del edificio consistorial, para posteriormente ser trasladada al Museo Histórico Municipal, donde está depositada todo el año.

Ribó ha resaltado que un día como el 9 d'Octubre "es para disfrutar y reivindicar, desde una financiación justa hasta una serie infraestructuras necesarias para la ciudad, como las ferroviarias", y sin olvidar que todas esas infraestructuras han de ser "respetuosas con el medio ambiente".

Por su parte, Puig ha resaltado los valores de "igualdad y convivencia porque juntos sumamos más" y ha pedido a los partidos políticos, con la vista puesta en las elecciones del 10N, un "mayor entendimiento porque sin diálogo no hay democracia".

Joan Castelló