EFEValència

El president de la Generalitat, Ximo Puig, ha reivindicado este miércoles que "apartar el odio es la mejor vacuna contra al fanatismo", y ha hecho un llamamiento a apartarlo "por decencia, por inteligencia y para honrar la memoria de las víctimas del Holocausto".

Puig se ha pronunciado así en un acto celebrado en el Palau de la Generalitat en el día internacional de la conmemoración de las víctimas del Holocausto, que coincide con el 71 aniversario de la liberación por los aliados del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau.

"Somos aquello que nos precedió, y nuestra memoria en realidad está llena de cicatrices y de algunas heridas por cerrar", ha indicado Puig, para quien que cada herida tiene un nombre, como el del campo de concentración de Albatera; el de Virtudes Cuevas, vecina de Sueca exiliada en Francia que fue enlace de la resistencia frente a los nazis; o el de Regina Elechan, única mujer valenciana asesinada en un campo de concentración.

El president ha destacado que 393 valencianos de 163 municipios de la Comunitat Valenciana fueron asesinados en los campos de concentración, lo que supone que uno de cada tres municipios "tiene su memoria rasgada por el Holocausto".

Puig, quien ha recordado que el hermano de su abuelo fue asesinado en un campo de concentración, se ha preguntado "cómo fue posible tanto horror, cómo pudo permitirse y cómo evitar que se repita", y ha defendido que la memoria debe ser una palanca que ayude a cambiar el presente y mejorar el futuro.

A su juicio, en ocasiones "no hacer nada es la peor de las acciones", y el Holocausto enseña a estar "siempre vigilantes" y que es "un error pensar que son cosas del pasado o que solo afectan a otros", porque "ninguna sociedad está inmunizada contra la barbarie".

"Algo va mal cuando en una sociedad que lideró el antifascismo se asalta en 2021 el símbolo de la democracia", ha alertado Puig, para quien una sociedad "decente nunca debe mirar hacia otro lado, porque cada día son asaltados muchos Capitolios que creíamos inviolables".

El president ha indicado que dos de las lecciones del Holocausto son que nadie está a salvo de un fanático, y que nadie está "a salvo de convertirse él mismo en un fanático", algo que cabe recordar en medio de "tanta postura maximalista".

Ha indicado que en momentos de crisis hay que apelar a lo que une y apartar lo que separa, por lo que ha pedido desconfiar de quienes "nunca están dispuestos a moverse de su casilla", de quienes "tienen siempre todas las soluciones" y de los "colmados de convicciones".

Puig ha reivindicado finalmente "la duda", no la que paraliza, sino la que invita a reflexionar, dialogar y debatir, y ha asegurado que la memoria tiene "un valor curativo" y exige una triple obligación: justicia, verdad y reparación, algo con lo que está comprometido el Consell.

La consellera de Calidad Democrática, Rosa Pérez, ha defendido que recordar el Holocausto es "un ejercicio imprescindible" para que no vuelva a suceder, y ha asegurado que, frente a quienes piden "pasar página", no "remover el pasado" y quieren que "las almas caigan en el olvido", no van a dejar que se repita.

El presidente de Ververipen, Demetrio Gómez, ha afirmado que no olvidan ni perdonan a quienes trataron de exterminar a los roma, y ha sostenido que cada vez que se niega y se olvida el Holocausto "es como volver a asesinar a cada una de las víctimas", y la memoria y el recuerdo son "el único antídoto" para prevenir que el genocidio se repita.

El presidente de la Sociedad Israelita de Valencia, Isaac Sananes, ha afirmado que en este momento en que la pandemia ha conllevado un aumento de ideologías racistas y de odio en el mundo, la memoria y la educación sobre el Holocausto es "más necesaria que nunca", por lo que pedido combatir su negación.

La representante de la Coordinadora de Asociaciones por la Memoria Democrática del País Valencià, Rosa Brines, ha indicado que olvidar el Holocausto sería ignorar a los miles de mujeres y hombres que dieron su vida por construir un mundo más justo, y ha emplazado a los políticos a no cejar en el empeño de profundizar en los valores democráticos.