EFEValència

Ajustar el tamaño de las raciones e introducir guarniciones con vegetales vistosos y saciantes a nivel nutricional podría compensar los excesos de la cena de Nochebuena y la comida de Navidad, que pueden hacer consumir en menos de 24 horas entre 5.000 y 7.000 kilocalorías, lo necesario para media semana.

Estas son algunos consejos para estas fiestas de los expertos, que recomiendan que "no falte" el agua en la mesa para contrarrestar la deshidratación por el alcohol y, tras del periodo navideño, recuperar los hábitos alimentarios, hacer más ejercicio y evitar dietas "raras" para compensar.

La investigadora del grupo Cuina de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) Purificación García advierte asimismo que los excesos se repiten la cena de Nochevieja y la comida de Año Nuevo, y que es "inevitable" porque hay que tener "mucha fuerza de voluntad" para evitar esas comilonas.

Por eso, apunta a EFE que sería conveniente "pensar" esos menús y "diseñarlos según el número y quiénes son los comensales" para "ajustar el tamaño de las raciones y ser conscientes de lo que necesitamos" para consumir menos calorías, porque al final "seguro que se va a comer mucho".

Un menú de Nochebuena con entrantes, crema de espárragos como primer plato, chuletas de cordero hojaldradas de segundo, y un postre de helado con frutos secos, acompañado de polvorones, trufas y bebida acumula unos 80 gramos de proteínas, 230 de carbohidratos, 177 de lípidos, más de 550 de colesterol y suma 3.350 kilocalorías.

Y una comida de Navidad con el tradicional puchero valenciano, unos entrantes, piña como postre, bebidas y dulces suma unos 55 gramos de proteínas, 90 de lípidos, 175 de carbohidratos y 215 de colesterol, con un total de unas 2.270 kilocalorías.

"La recomendación diaria de ingesta de calorías para un hombre es de 2.700, y para una mujer de 2.000 y en menos de veinticuatro horas consumimos, de media, de 5.000 a 7.000, más o menos lo que necesitamos para media semana", advierte.

García advierte que no solo se trata de los excesos sino de que "compramos demasiado" y esos restos se convierten en "extras" en los días posteriores a las fiestas navideñas.

"Hay que pensar y diseñar la cena de Nochebuena y la comida de Navidad y las de Fin de Año y Año Nuevo. Ser conscientes de lo que vamos a ofrecer", apunta y aconseja no comer las raciones habituales y por ejemplo, en vez de un plato de sopa, "poner un chupito", o reducir un solomillo de 200 gramos a uno de 80.

Además, recomienda introducir en cada plato el consumo de vegetales, "que tienen mucho contenido en agua, tienen mucha fibra y son saciantes a nivel nutricional" y apostilla que deben tener "volumen y ser vistosas y coloridas para que sean atractivas" porque, asegura, "se come por los ojos".

En estos días en los que se consume más alcohol "no puede faltar el agua en la mesa, si hace falta, aromatizada" para "evitar dolores de cabeza y malestar" por la falta de hidratación que provoca.

En los días posteriores a las fiestas navideñas, la investigadora recomienda que "se guarden los restos de turrones y otros dulces" y que las sobras "no se rematen ni utilicen" para aumentar las cantidades que las comidas y cenas diarias, sino, por el contrario, que "se recupere cuanto antes la rutina alimentaria".

"Hay que aumentar la actividad física, cada uno en la medida de sus posibilidades porque no hay necesidad de correr un maratón", apunta y concluye que, después de los excesos culinarios de las fiestas, "no hay que estar sin comer tres días" ni hacer "dietas raras y extravagantes para compensar" .

Mónica Collado