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La filósofa y ensayista valenciana Adela Cortina considera que aunque el Estado de bienestar está en horas bajas en Europa es el mejor modelo político y económico posible y por ello se debe proteger y fomentar la Unión Europea como forma de garantizar los derechos fundamentales de las personas.

"El mejor modelo político, económico y cultural que hemos tenido es lo que se llamó el estado de bienestar, que desgraciadamente lo han disfrutado muy pocos países de la tierra y durante periodos de tiempo no demasiados largos", afirma en entrevista con Efe en Roma.

Pero aclara que no le gusta el nombre de "bienestar", sino que prefiere "un estado de justicia, ya que entiende que el mercado es un mecanismo que funciona adecuadamente pero debe hacerlo dentro de un marco político y cultural que tiene una clave muy importante, que hay unos derechos tan fundamentales para los seres humanos que no pueden quedar al juego de mercado".

Cortina (València, 1947) es la creadora del término "aporofobia" (el rechazo o el odio a los pobres) que en 2017 fue incluida en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua y por ello ha inaugurado un ciclo de diálogos sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la llamada Agenda 2030, organizado por el Instituto Cervantes de Roma, hablando sobre la primera de estas metas, la de acabar con la pobreza.

La catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia señala que "desgraciadamente el estado de justicia está en baja y además hay una inmensa cantidad de países que nunca han podido disfrutar de un estado semejante".

Por ello, "es muy importante fomentar la Unión Europea, proteger la Unión Europea e intentar que siga manteniendo ese estado de justicia, esa socialdemocracia, y la vaya intentando universalizar", subraya.

"En mi opinión debería recuperarse y además universalizase ese estado de justicia que lo que hizo fue asegurar los derechos básicos de todas las personas, derecho a la vida, a la expresión, a tener un trabajo digno, a la educación, la sanidad...", afirma.

Y considera "un mal modelo" ese "neoliberalismo desbocado" que no cuida de los derechos de todos los ciudadanos, el del "crecimiento económico pero sin equidad", como es el modelo de Estados Unidos.

"Y por otro lado China, con un modelo de crecimiento, de cada vez mas riqueza pero no habla de los derechos humanos... Es un mal modelo, por no hablar de los países que están siendo explotados desde hace tanto tiempo", añade.

Cortina, que ha recibido reconocimientos honoris causa por 17 universidades del mundo, no cree que el primer objetivo de la Agenda 2030, acabar con la pobreza y el hambre, pueda calificarse ni de realista ni de utópico.

"Me parece una obligación moral, que es mucho mas importante. Ya en el siglo XVIII se afirmó desde el punto de vista filosófico que todos los hombres tienen dignidad y que no tienen un simple precio, y empezó la idea de que todos tienen derecho a no ser pobres".

"Y en el siglo XX con el estado del bienestar se planteó la no pobreza como un derecho de las personas, no solamente como un buen detalle de las sociedades", subraya.

Por ello, insiste en que "tratar de eliminar la pobreza involuntaria no es solamente un deseo, es sencillamente una obligación, una obligación que hemos contraído desde que se aprobó en 1948 la Declaración de Derechos humanos de la ONU".

En cuanto a la palabra "utopía" no le gusta, "es un no lugar, aquí hablamos de obligaciones que tienen que convertirse en realidades porque son una necesidad" y para ello se requieren alianzas entre el poder político, el económico y la sociedad igual, igual que para luchar contra el cambio climático, otro de los 17 ODS.

"El cambio climático agravará aun más la situación de pobreza cuando empiece a desaparecer el agua en determinadas zonas y aumente el numero de refugiados o emigrantes", señala.

Para contrarrestar el auge de la extrema derecha, propiciado en parte por la inmigración, cree que "el estado de justicia debería acoger también al mundo de la inmigración".

"Habría que trabajar a dos niveles: en los países de origen debe hacerse un trabajo impresionante para que la gente no se quiera ir, no es posible lo que está ocurriendo por ejemplo con la guerra de Siria... y en otros países donde no hay guerra, como Marruecos, hay que entablar un diálogo clarísimo para impedir que la gente se quiera marchar", señala.

Y cuando la gente no tiene más remedio que marcharse "hay que acogerlos. La hospitalidad es una virtud de la que ya habló Kant en el siglo XVIII".

Cortina inventó el término "aporofobia" -declarada palabra del año por la Fundeu en 2017- cuando se dio cuenta de que el odio al extranjero, la xenofobia, no es tal, sino que lo que hay es odio al pobre.

Y pone muchos ejemplos: países europeos como España quieren recibir muchos turistas, esos no molestan, como no molesta el gitano cantaor de cante jondo, o el futbolista extranjero, "lo que molesta es el pobre, incluso el de la propia casa".

Cuando se le pregunta qué otra palabra "impactante" debería acuñarse y se incluida en el diccionario, cree que esta debería ser "sinhogarismo".

"Me pidieron algunas gentes que se situara también en el diccionario la palabra sinhogarismo, dentro de un marco muy parecido. Por ahora no se ha conseguido porque se puede decir personas sin hogar. Pero creo que seria una buena palabra", dice.