EFEValència

El Col·legi Oficial de Psicología de la Comunitat Valenciana (COPV) ha alertado este viernes de las "terribles consecuencias psicológicas difícilmente reversibles" de la violencia vicaria, la que "cosifica" a los hijos para seguir maltratando a la madre.

La psicóloga forense Mar Lluch ha explicado que este tipo de violencia es difícil de detectar, ya que el maltratador utiliza información perteneciente al ámbito privado de cuando eran pareja que solo ellos conocen, por lo que la mujer es la única que la reconoce.

Dada la complejidad para identificar y demostrar la violencia vicaria, es necesario un análisis profundo realizado por un profesional de la psicología forense con conocimientos en violencia de género y perspectiva de género, según un comunicado del colegio profesional.

A esta dificultad, se une un sistema de justicia es "excesivamente lento" y en la mayor parte de las ocasiones preserva los derechos de los adultos sobre los derechos de los menores, según las mismas fuentes.

La vicedecana tercera del COPV ha alertado de los graves efectos psicológicos de esta violencia tanto en las mujeres como en los hijos, a los que se hace conscientes de un conflicto adulto, que no les pertenece, y a quienes el maltratador da datos sesgados e interesados.

Además, los hijos e hijas se ven afectados "en su fuero más profundo", porque se daña la figura de referencia materna y se puede llegar a romper el vínculo de apego, mientras que el entorno familiar, que se presupone seguro, deja de serlo.

La psicóloga ha indicado que las mujeres reviven el maltrato a través de sus hijos, los cuales pueden llegar a ejercer violencia psicológica, e incluso física, hacia la madre, convirtiéndose ellos mismos en maltratadores.

Se trata, ha señalado Lluch, de unas consecuencias psicológicas "graves y difíciles de restaurar", que en los casos más extremos acaban con el asesinato de los menores, ya que al maltratador "no le importa el daño que pueda causar a sus hijos o hijas porque tiene como único fin menoscabar a la mujer".

Según ha señalado, la violencia psicológica no deja huellas visibles a los ojos inexpertos, por lo que se precisa de una adecuada labor pericial para visibilizar la afectación de forma clara, mediante datos objetivos y conclusiones científicas.

La psicóloga ha indicado que confía en que la nueva Ley de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, aprobada el 4 junio, sirva para garantizar la protección de manera efectiva y ágil en los casos en que se detecten indicadores de violencia sobre la infancia y adolescencia. EFE

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