EFEValència

El Síndrome Alcohólico Fetal (SAF) que provoca el consumo de alcohol durante el embarazo es una de las causas más comunes de las alteraciones de conducta en los bebés, ha advertido hoy la jefa del Laboratorio de Patología Celular y Molecular del Alcohol del Centro de Investigación Príncipe Felipe, Consuelo Guerri.

La investigadora ha lamentado que la población "olvide" las consecuencias -en muchos casos irreversibles- de beber alcohol en el embarazo y ha recordado la importancia de su "abstinencia completa" durante el embarazo y lactancia, ya que el etanol es un teratógeno y su consumo durante la gestación puede causar desde malformaciones fetales hasta la muerte.

Además, Guerri ha alertado de que "no existe tratamiento efectivo para revertir los efectos neurocognitivos del Síndrome Alcohólico Fetal".

La investigadora ha lanzado estas advertencias en la conferencia inaugural que ha impartido con motivo del Día del SAF que se celebra cada 9 de septiembre, en el marco de las actividades organizadas por la sociedad científica Socidrogalcohol y la Confederación de Alcohólicos, Adictos en Rehabilitación y Familiares de España (CAARFE).

El SAF es un síndrome que se enmarca dentro de los transtornos del espectro fetal y que se produce en los hijos cuyas madres han consumido alcohol durante el embarazo, pues Guerri ha recordado que el "cerebro en desarrollo es el órgano más vulnerable a los efectos del etanol", y cuyas consecuencias varían según la cantidad consumida y el período.

Según ha explicado a EFE el jefe del Servicio de Neonatología del Hospital Clínic de Barcelona, Oscar García, en España los últimos estudios muestran que este síndrome afecta a entre uno y dos niños por cada mil habitantes, mientras que las cifras aumentan de forma exponencial en los adoptados de países de Europa del Este.

Los últimos estudios han revelado que en Suecia afecta al 53 % de los niños adoptados de países como Rusia, mientras que en España, aún sin cifras concretas, se estima que los valores pueden ser similares a los suecos, ha asegurado el experto.

A nivel europeo, según Consuelo Guerri, se calcula que este transtorno afecta a entre el 2 y el 4 % de los recién nacidos, al tiempo que ha criticado que "algunos ginecólogos no adviertan adecuadamente del consumo de alcohol durante el embarazo" y les digan que "pueden beber pequeñas cantidades".

Además de las malformaciones faciales y físicas que comporta el consumo de alcohol de la madre en los recién nacidos, el cerebelo se desarrolla más tardíamente y en "muchos casos los niños tardan un año más en andar", ha explicado.

Guerri ha aseverado que el "principal problema viene cuando los niños son ya mayores", pues de "pequeños se pueden controlar", pero a largo plazo aparecen problemas de comportamiento antisocial o delincuente, problemas de aprendizaje, agresividad e incluso pueden ser más propensos al consumo de drogas.

Dolencias de salud mental como el desorden de ánimo, la bipolaridad o la depresión también pueden ser ocasionadas por el consumo de alcohol durante el período de gestación.

Según ha revelado Guerri, estas consecuencias dependen de múltiples factores relativos al consumo tales como la dosis de alcohol, el patrón de consumo (atracón o consumo crónico), el período en el desarrollo embriofetal o las interacciones sinérgicas con otras drogas.

La investigadora ha citado algunos de los retos de la ciencia en este ámbito, como la búsqueda de biomarcadores durante la gestación que indiquen el consumo materno de alcohol y daño fetal, el diagnostico y los tratamientos para paliar las alteraciones cognitivas, conductuales y psiquiátricas.