EFEValència

El futuro CaixaForum València, ubicado en el interior del Ágora de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, ha ejecutado ya el 55 % de las obras y espera abrir en la primera quincena de julio de 2022 las puertas de un espacio que se ha concebido como "un paisaje" dentro del edificio creado por Santiago Calatrava.

La directora general adjunta de la Fundación 'la Caixa', Elisa Durán, y el arquitecto y director de Cloud 9, Enric Ruiz-Geli, han visitado este jueves las obras de CaixaForum València, que comenzaron al inicio de marzo de 2020 y, aunque tuvieron que parar cuatro meses por el confinamiento, mantienen el calendario previsto.

"Las estructuras empiezan a colonizar este espacio orgánico, estas costillas de la ballena", ha resaltado Durán, quien ha explicado que ya se ha culminado el cierre de los espacios expositivos y las salas polivalentes, así como el forjado y la estructura de la plaza del interior del edificio Ágora.

El nuevo equipamiento, que aspira a ser un "motor cultural" para la ciudad, cuenta con un espacio útil de 8.200 metros cuadrados, construidos sobre una superficie de 9.900; dispone de dos salas de exposiciones en la planta baja; un auditorio con 290 butacas, aulas polivalentes, y un espacio familiar y educativo muy singular denominado "Nube".

Una librería y un restaurante completan el que será el noveno CaixaForum de España, que ha supuesto una inversión que supera los 19 millones de euros y cuyo mantenimiento anual superará los 5 millones de euros, y que albergará al año entre cuatro y cinco exposiciones y más de 500 actos.

Los trabajos del que según Durán constituye el espacio "más espectacular" de todos los CaixaForum existentes se centran ahora en las tareas de revestimiento y envoltorio de la "Nube", así como en las instalaciones generales de climatización, electricidad, contraincendios y audiovisuales, la producción de mobiliario y el proyecto de señalética.

El arquitecto Enric Ruiz-Geli, líder del estudio Cloud 9 en Barcelona y profesor de la universidad Virginia Tech, ha explicado que ha buscado "dialogar" con el edificio de Calatrava, de manera que no se ha tocado la estructura existente y no se ha hecho "un edificio dentro del edificio", sino que ha dotado al existente de un "paisaje natural" y se ha buscado "una continuidad hacia el futuro".

A su juicio, este puede ser el primer museo de Europa en el que el contenido y el continente no compitan, sino que estén unidos, y ha reivindicado que esta es una arquitectura "de inteligencia colectiva", una obra de todos, incluidos los trabajadores que han estado colgados a 40 metros de la estructura para hacer su labor.

El arquitecto ha desvelado algunos detalles de la construcción, como la ubicación de las oficinas de administración en medio de las instalaciones, a la vista de todos, que además están revestidas de una cubierta de cerámica obra del artista Toni Cumella, con la que se quieren emular los colores de las hojas de un bosque.

Palmeras como las de Elche, pero con una estructura metálica y de madera, sostienen esa sala y la librería, mientras que el restaurante se ha planteado como un paisaje mediterráneo, con un jardín vertical que solo consume un 6 % de agua y cuya patente es de un equipo de Alicante, y un interior de corcho que conecta con la naturaleza.

El auditorio se ha concebido como una caja dentro de otra, en la que el artista Frederic Amat se ha encargado de crear una "epidermis" en el techo, mientras que la salas de exposiciones incluyen novedades como que el aire sale del suelo, lo que permite un menor consumo energético, y los camiones para el montaje y desmontaje de las obras pueden llegar directamente a su parte trasera.

Ruiz-Geli ha asegurado que en las obras han tenido que hacer frente a complicaciones como un aumento del 70 % del precio de la madera o del 30 % de las materias primas, y ha indicado que de lo que más satisfecho está es del "humanismo" que ha habido en todo el proceso.