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Las semblanzas de personajes singulares del franquismo, el dictador Franco visto en su intimidad de "jubilado" y la noticia falsa de la estancia de Mao Tse-Tung en Alicante durante la Guerra Civil divulgada en 1962 son algunas de las historias recogidas en un ensayo que desciende a lo cotidiano de esa época.

"Un franquismo con franquistas" es el título de este trabajo recién publicado y escrito por el catedrático de Literatura Española en la Universidad de Alicante y premio de la Crítica Valenciana (2013), Juan A. Ríos Carratalá.

En él combina el rigor de la investigación con un tratamiento humorístico para retratar una serie de personajes de ese periodo cuya andadura desgrana cómo era la cotidianidad vinculada al mundo de la cultura en esa España sometida al miedo y la represión.

"No cabe ningún orgullo con respecto a este pasado", que se caracterizó por su "mediocridad, pero hay que conocerlo con rigor y sin complacencia para evitar cualquier añoranza", ha manifestado Ríos Carratalá en una entrevista a Efe.

En este ensayo, publicado por la editorial Renacimiento y la Universidad de Alicante, no aparece la elite cultural de la dictadura de Franco, sino figuras de "segundo o tercer nivel", pues, como "indica el título del libro, el franquismo no pudo triunfar sin el concurso de numerosos y olvidados franquistas", ha explicado.

Algunos de esos personajes salieron adelante gracias a la picaresca de su comportamiento y otros "jugaron con la doble moral" en su faceta pública, radicalmente contrapuesta a la privada, ha afirmado el catedrático.

Incluso hubo quienes "disfrutaron de la impunidad absoluta porque su desenmascaramiento era imposible durante la dictadura", según Ríos Carratalá, para quien aspectos del franquismo, "si se rasca mediante la investigación, ahora provocan una sonrisa, aunque sea la del espanto por lo que ocurrió".

Entre los personajes retratados en el libro se encuentran Jaime de Mora y Aragón, al que el catedrático califica como "golfo distinguido"; el autor de radionovelas Guillermo Sautier Casaseca, definido como "el rey de la lágrima", o Fernando Vizcaíno Casas, descrito como "autor con inquietudes" por su juvenil faceta como dramaturgo.

Ríos Carratalá incorpora, además, la biografía del censor Francisco Ortiz Muñoz, que en los años sesenta y setenta trabajó como "censor residente" en RTVE, donde era implacable con cualquier escote o minifalda, como las lucidas por las azafatas de "Un, dos, tres... responda otra vez", el popular concurso dirigido por Chicho Ibáñez Serrador.

El libro también recopila noticias falsas y estrafalarias de la prensa franquista, entre las que destaca la presencia de Mao Tse-Tung en Alicante durante la Guerra Civil como miembro de las Brigadas Internacionales, que "debió ser provechosa, pues, según lo publicado, le gustaba la paella, mantenía una relación con una vedette" y era cliente habitual de un prostíbulo local, ha revelado.

Los lectores creyeron esta falsa información divulgada por la ya desaparecida agencia Pyresa porque, "además de divertida, en aquella época era complicado desmentir una noticia falsa", ha dicho el catedrático.

Por otra parte, el periodista Emilio Chipont, autor de "la exclusiva", sabía lo que "a la gente le agradaba leer, aparte de que, con sus inventivas noticias, nunca perjudicó a terceros", según Ríos Carratalá.

Este ejemplo del periodismo era habitual entonces en una prensa local donde los improvisados y pluriempleados periodistas debían recurrir a "la imaginación", ya que la información nacional e internacional, junto con las secciones de opinión, "venían dadas desde Madrid", ha añadido.

"Un franquismo con franquistas" aborda igualmente la faceta de "guionista aleccionador" del almirante Luis Carrero Blanco, también poeta, y dedica un capítulo a la figura de Franco vista en su intimidad por diferentes autores, con anécdotas propias de un "jubilado" de los años sesenta y setenta. "Una imagen que resultó decisiva para el blanqueo de su memoria", ha opinado el catedrático.

Ríos Carratalá describe asimismo los juegos florales de los años sesenta, que se extendieron por toda la geografía nacional, así como un retrato de cómo se vivieron los hechos de Mayo del 68 en una ciudad de provincias, el Alicante de la época, a través de lo publicado en la prensa y distintos testimonios.