EFEValència

El galgo Amar, que llegó al Hospital Veterinario de Valencia Sur a finales de marzo en estado crítico al haber recibido una brutal paliza que le había llevado casi hasta la muerte, ha vuelto a andar después de cinco cirugías y cuidados especiales.

Según un comunicado del hospital, al que fue remitido por la asociación que lo encontró, tras la paliza Amar acabó con tres de sus extremidades destrozadas por completo, y ha tenido que sufrir la amputación de una de sus patas.

La situación se remonta a principios de este año, cuando la Asociación 7 galgos de Almería lo encontró abandonado y moribundo, con múltiples traumatismos y fracturas y con los huesos que habían salido al exterior, cortando la carne, lo que le provocó severas infecciones en las extremidades.

El equipo de Traumatología del hospital al que fue enviado, ubicado en la localidad valenciana de Silla, encabezado por Antonio Cañadillas, se volcó en la cura del galgo y tuvo que amputarle una de las patas.

Las otras dos extremidades afectadas las conservó tras dos cirugías, en mayo le colocaron una fijación en la muñeca y al mes siguiente en una nueva intervención, se le fijó el tobillo con una placa y se le realizó un injerto de hueso

Además, Amar tuvo que recibir curas diarias, para posteriormente, gracias a la rehabilitación de Julia Laliena y su equipo, y a pesar del bajo estado de ánimo del animal y su dificultad para moverse, poder recuperar la movilidad.

Tras cuatro meses en el hospital y varias intervenciones quirúrgicas, Amar está listo para empezar una nueva vida. EFE

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