EFEValència

El IVAM acoge hasta el 1 de marzo un gran memorial colectivo formado por 4.500 pequeños muñecos de plástico que evocan al miliciano que protagonizó una de las fotos más famosas atribuidas a Robert Capa de la Guerra Civil y que, en manos del artista Fernando Sánchez Castillo, reinterpreta la memoria común.

"Fake Games. El monumento colectivizado" es el título de la exposición que se inaugura este jueves y donde los mayores de 15 años -la edad mínima para alistarse en las milicias- podrán llevarse uno de los muñecos de juguete si dejan su historia escrita en una nota que quedará pegada a la pared de la galería del IVAM.

"Muerte de un miliciano", una de las fotos en blanco y negro más icónicas de la Guerra Civil española que se atribuye a la pareja fotográfica formada por Gerda Taro y Friedmann Endre Erno, sirve aquí de pretexto a Sánchez Castillo (Madrid, 1970) para hacer reflexionar al visitante sobre el carácter no profesional de los soldados que mueren en las guerras y luchan por la libertad.

El director del IVAM, José Miguel Cortés, ha asegurado ante los medios: "En estos momentos de desmemoria, de olvido constante de nuestra historia, de nuestro pasado, es muy interesante que un conjunto de artistas trabaje sobre la memoria, la historia del país de las últimas décadas, y que nos den su visión y su manera de entender la historia".

Cortés ha resaltado que el autor interpreta la memoria como algo cotidiano. "Es la memoria de todos los días, la que se construye con esas historias personales de hombres y mujeres" y que es "fundamental para entender y para saber qué es la historia y la memoria de un país".

El artista madrileño ha creado un proyecto en el que es fundamental contar con "sujetos activos" que han de participar en la obra.

Su inspiración, el juguete, es "muy valenciana. Ha tratado de crear un memorial más horizontal y más participativo con esta inspiración en el juguete. Frente a la rotundidad de un monumento construido verticalmente, que te dice qué tienes que recordar y cómo recordarlo sobre un pedestal para la eternidad, el juguete es un poco lo contrario, a escala más pequeña y abierto a ser interpretado de muchas formas", según el comisario de la obra, Miguel Caballero.

Para el comisario, la inspiración inicial es un juguete que sale de una de las fábricas colectivizadas de la guerra, un miliciano: "A partir de ese juguete surge la idea de construir este monumento memorial constituido por pequeños soldaditos inspirados en el miliciano de Capa fotografiado durante la guerra".

La obra consta de una brigada de 4.500 milicianos "para dar una idea de lo que era una brigada real, en la que muchas veces morían todos, gente normal que tenía que luchar por la libertad y no eran soldados profesionales".

La idea de la exposición es que este pequeño juguete funcione como "disparador de historias", ya que los visitantes mayores de 15 años se podrán llevar uno de estos pequeños monumentos para "recordar en casa, como cada cual quiera recordar, e intercambiarlo por una historia", que se escribirá en "post-its" y se pegarán en la pared de la galería 6 del IVAM.

Sánchez Castillo ha explicado que las figuras vienen de México y que tienen una bandera republicana en su base porque han sido construidas por la nieta de un republicano exiliado, que se dedicaba a la industria del juguete y que tuvo que construir una fábrica en ese país norteamericano.

"En los años 40 era comprometido tener una figura de un miliciano en casa, porque significaba que apoyabas a la República", ha subrayado el artista.

Y junto a los 4.500 soldaditos grises, la galería se completa con otras piezas que le han servido para reflexionar y construir la historia iconográfica del miliciano.

"Hay una colección de casi 700 fotografías de soldados en muchísimas guerras diferentes de los siglos XX y XXI, soldados que en sus momentos de ocio, estando en el frente, se fotografían a sí mismos jugando a morir o jugando a matar", ha explicado Caballero.