EFEValència

Elena, María José y Lidia aseguran que son enfermeras por vocación y desde temprana edad tenían claro que querían ayudar a la gente y, coincidiendo con el Día de la Enfermería, confiesan a EFE que este año de pandemia "ha sido muy duro" pero siguen "motivadas" para seguir cuidando a los pacientes.

Las tres enfermeras, que ejercen su profesión en el hospital Casa Salud de Valencia, también destacan el vínculo afectivo que llegan a tener con los pacientes, a muchos de los cuales consideran como de la familia.

Elena Benavent, enfermera de hospital Casa Salud desde hace 21 años, afirma que tuvo claro "desde muy pequeñita" que quería dedicarse a esta profesión y cuando sus hermanos o primos se hacían una herida "la primera que estaba siempre era yo".

"La verdad es que no me arrepiento", afirma para añadir que está "orgullosa y feliz. Vengo a trabajar feliz con lo que hago y con lo que recibo de la gente".

Reconoce que es "un trabajo muy duro" y "cuando las cosas van bien, es todo muy bonito pero cuando van mal, también es muy duro" y cuando ves día y noche a un paciente "estás feliz" si todo evoluciona bien, pero si no es así "te lo llevas a casa tu, porque no sabes si va a volver a ver a su familia".

"Aunque intentamos mantenernos un poco aparte, también te lo enfocas a ti", afirma para confesar que "el salir, sentarte en el coche, quitarte la mascarilla y respirar es como el bajón del día, pero luego te reseteas y llegas a casa con la sonrisa porque tienes una familia y tienen que verte bien".

Recuerda "como muy felices" momentos en los que atendía a pacientes que acudían a dializarse "y lo primero que decían era hola guapa o me alegra el día tu sonrisa", pero cuando fallecían "lo pasabas muy mal porque era como si fuera alguien de tu familia".

María José López también tuvo vocación desde muy joven, cuando acudía a las residencias de ancianos a ayudar y se dio cuenta de que tenía la necesidad de cuidarlos. "Era muy gratificante porque con poco que les dabas eran tan agradecidos y sentía que les ayudaba tanto que lo tuve muy claro".

Del año de pandemia recuerda "sobre todo los pacientes que se nos iban, entraban y hacías todo lo que podías" pero fue "especialmente duro" y "terrible" tener que cerrar las UCI a las familias y que no los pudieran ver ni despedirse.

A su juicio, en la profesión de Enfermería "si no hay vocación, algo se nos escapa. La atención al paciente tiene que ser totalmente vocacional".

Lidia Albert, auxiliar de Enfermería durante 10 años y enfermera dede hace un año, explica a EFE que lo que más le gusta de su profesión es "hablar con el paciente. Lo hago para que se aísle y que intente olvidar dónde está".

"Me gusta mucho cuidar y me gusta mucho lo que hago, sacarles sonrisas, hacer broma, divertirme y divertirles", señala Albert,que asegura que se siente "muy bien viniendo a trabajar" y estar con sus compañeras "porque somos como una familia".

Recuerda el caso de Fernando, que estuvo seis meses ingresado en la UCI "con muchos altibajos" y que cuando salió de esa unidad "fue uno de los momentos más bonitos que vivimos".

También reconoce que durante la pandemia "he crecido como profesional y como persona. A mi personalmente me ha venido bien porque he aprendido mucho de esto, no hay que mirar lo negativo, ha sido un año penoso y desastroso pero cuando hablo de mi me ha venido bien".