EFEGuardamar del Segura (Alicante)

Un equipo de arqueólogos ha hallado una villa romana bajo una torre islámica excavada en la playa de El Moncayo, en Guardamar del Segura (Alicante).

Este descubrimiento es fruto de las excavaciones que se llevan a cabo en un asentamiento arqueológico situado a tan solo cien metros del mar y a unos tres kilómetros al sur de la actual población.

Lo conforman dos yacimientos con clara relación: por una parte, El Moncayo, de amplia secuencia de ocupación entre los siglos II y XI d.C., y, por otra, la Torre del Descargador, estructura exenta de los siglos X-XI y cuya función pudo ser doble, de almacenamiento y vigilancia.

Pero, además, las excavaciones de 2020 han escrito un nuevo párrafo: la aparición de una villa romana bajo una torre islámica, según han informado este miércoles fuentes de la Universidad de Alicante (UA).

Estos trabajos de arqueología forman parte de una iniciativa de colaboración entre el Ayuntamiento de Guardamar y el Instituto de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico (INAPH) de la UA, junto con la Generalitat y el Servicio Provincial de Costas.

El proyecto tiene como objetivo la investigación científica (arqueológica y constructiva), la consolidación, la mejora del entorno ambiental y la musealización de los restos que integran el conjunto y que fueron documentados, de forma parcial, por el Museo Arqueológico de Guardamar (MAG) en 1998 y 2004.

Los trabajos arqueológicos y de consolidación arquitectónica están dirigidos por un equipo compuesto por el antiguo director del MAG Antonio García Menárguez, la catedrática de Arqueología de la UA Sonia Gutiérrez Lloret, el arqueólogo municipal de Elche Víctor Cañavate Castejón y el arquitecto e ingeniero de Edificación del Ayuntamiento de Guardamar José Gambín Lorenzo.

Cuentan también con la colaboración de la restauradora Begoña Movellán y de los investigadores predoctorales Raquel Bujalante y José María Moreno, así como con el apoyo del MAG.

El yacimiento abarca una vasta extensión de restos dispersos por el conjunto dunar litoral, con una amplia secuencia de ocupación que se remonta a época romana y alcanza el periodo islámico.

Se han localizado dos núcleos de lo que debió ser un conjunto más extenso: El Moncayo propiamente dicho -donde se han documentado un asentamiento romano con dos momentos constructivos distintos (siglos I-IV y V-VI) y una pequeña mezquita superpuesta, semejante a las halladas en el ribat califal de Guardamar- y el BIC de la Torre del Descargador -en el que se documentó parte de una sólida estructura de tapial-.

Los nuevos trabajos han permitido documentar en extensión una fase romana infrapuesta, semejante a la ya documentada bajo la mezquita de El Moncayo.

Esta fase corresponde a un edificio residencial romano, posiblemente parte de una villa rústica, cuyos cimientos configuran una planta compleja y axial, formada por una serie de estancias cuadrangulares alineadas a lo largo de un amplio corredor frente al mar, rematado por dos grandes estancias absidadas.

La catedrática de la UA ha explicado que "estas amplias habitaciones de cabecera curva son características de las villas del siglo IV, destinándose a acoger funciones representativas y sociales, como el triclinium o sala para los banquetes, el tablinum o despacho del propietario, o, en ocasiones, la balnea, esto es, edificios de baños, aunque en este caso no existen indicios de dicho uso".

"En el estado actual de nuestros conocimientos, y en espera de continuar los trabajos en ambos sectores del yacimiento, podemos afirmar que en la playa de El Moncayo debió existir una villa rústica romana", ha indicado.

"Posiblemente, de estructura dispersa, de la que se han documentado dos fases de uso productivo (alto y bajoimperial) en la zona de El Moncayo y un probable espacio residencial de tipología bajoimperial en el Descargador", según ha apuntado la experta.

Ha señalado que, "sobre sus ruinas, tras un periodo de abandono y expolio sistemático, se instaló un asentamiento de época califal y taifa", del que conocen "hasta el momento una pequeña mezquita y una sólida estructura fortificada (torre-almacén), que se construyó empleando como cimentación los muros de una de las grandes estancias romanas".

"Aún no sabemos con certeza la extensión de ambos asentamientos, su naturaleza y funcionalidad económica", ni tampoco "las actividades que en ellos se desarrollaron, como producción y transformación agrícola, pesquera, salazonera o salinera", ha precisado.

No obstante, "las preguntas que plantea este importante hallazgo son apasionantes y la continuación de los trabajos en este entorno maravilloso abre interesantísimas expectativas de conocimiento y valorización del patrimonio guardamarenco", ha destacado.