EFEValència

Las técnicas de cirugía cardíaca mínimamente invasiva, como la cirugía coronaria sin CEC, la cirugía mitral por minitoracotomía y la cirugía de la válvula aórtica por TAVI, son, según expertos reunidos este jueves en Valencia, clave en el desarrollo de la cardiología.

Así lo ha afirmado el jefe de cirugía cardíaca de Quirónsalud Valencia, Juan Martínez León, en la jornada “La cirugía cardíaca en la era de la angioplastia primaria y la TAVI”, organizada por Quirónsalud Valencia como un encuentro de cirujanos cardíacos, cardiólogos y hemodinamistas para debatir sobre los retos y las tendencias de futuro en cirugía cardíaca.

“Hemos de movernos hacia la cirugía cardíaca mínimamente invasiva”, ha considerado Martínez León, que ha destacado tres técnicas en este sentido, entre ellas la cirugía coronaria sin circulación extracorpórea que, ha explicado, se lleva a cabo mediante estabilizadores que permiten acceder a cualquier tipo de arteria sin el uso de bombas, lo cual conlleva “menos agresión hacia el paciente, menos inflamación y una mejor evolución”.

Asimismo, ha apostado por la cirugía mitral por minitoracotomía, que implica el acceso a la válvula mitral por una pequeña incisión en la zona mamaria que a penas deja una pequeña cicatriz.

En cuanto al TAVI, el implante transcatéter de válvula aórtica, que se utiliza para cirugías de la válvula aórtica en pacientes con estenosis en esta válvula, el doctor ha afirmado que “está aquí para quedarse y para crecer”, y ha explicado que este tipo de intervenciones está aumentando en paralelo a la edad media de los pacientes, aunque ha matizado que, en lugar de la edad, el criterio para saber cuándo operar debe ser la “fragilidad”.

En este sentido lo ha manifestado también la hemodinamista del hospital Quirónsalud Valencia, Eva Rumiz, que ha recordado que “el intervencionismo cardíaco no solo es la angioplastia primaria y la TAVI”, aunque ha reconocido el crecimiento progresivo y exponencial del implante, con casi 300.000 nuevos implantados en 2017.

“El principal beneficio de la TAVI es que permite operar a pacientes con alto riesgo cardíaco”, ha afirmado Rumiz, que ha previsto un aumento aún mayor de esta técnica en los próximos años, tanto por el “efecto llamada” que suponen los nuevos estudios científicos sobre los efectos de este implante como por el envejecimiento de los “baby-boomers”, nacidos en las décadas de los 50 y los 60.

La hemodinamista se ha referido también a los problemas que puede conllevar la TAVI, como las fugas o las dudas acerca de la durabilidad de las prótesis, aunque ha asegurado que, desde 2002, cuando se realizó el primer implante, la tecnología ha mejorado mucho y ahora permite incluso tratar a pacientes de mayor riesgo.

Por su parte, durante la mesa redonda, el cirujano cardíaco Eduardo Otero ha considerado indudable que se están produciendo mejoras en las técnicas intervencionistas quirúrgicas en cardiología, pero se ha preguntado si la información sobre estos asuntos es suficiente y está mínimamente probada de cara a la toma de decisiones por parte de los pacientes.

En este sentido, el hemodinamista Vicente Mainar ha subrayado que ahora existen “muchas más evidencias en este campo que en toda la historia”, sobre todo en casos de estenosis aórtica.

“Estamos entrando en lo que todos deseamos en medicina, en que las cosas se hagan porque las evidencias muestran que se deben hacer, no porque uno sea entusiasta de unas técnicas u otras”, ha asegurado Mainar, mientras que el cirujano cardíaco Juan José Rufilanchas ha incidido en el carácter coste efectivo de estas intervenciones y en que permiten a los pacientes mejorar considerablemente su calidad de vida.

Durante la jornada se ha homenajeado al doctor Otero y la reunión ha sido clausurada por el director de operaciones del Grupo Hospitalario Quirónsalud Valencia, Pedro Rico. EFE